Jueves, 01/06/2017
Antigua Guatemala resultó ser una bonita ciudad colonial, con cierto encanto, mucha
oferta de bares y restaurantes a la occidental; por lo tanto, no tan auténtica cómo otras
ciudades coloniales (San Cristobal de las Casas o San Miguel de Allende). Es fácil
olvidarse de que se está en Guatemala, en cierto sentido la cultura guatemalteca parece
estar en segundo plano frente a lo occidental.
Ahora que todo lo dicho al entrar en el mercado, se desvanece. Es casi un shock.
Cómo siempre lo mejor es esas personas que conoces en el camino, Aaron, nuestro
couchsurfer, que nos mimó hasta el infinito, y nos cuido tantísimo.
Ante la gran oferta de tours a volcanes: Pacaya, Agua, Fuego y Acatenango. Nos
decidimos por lo que algunos viajeros definían como la mejor experiencia de su vida... y
una de las mejores de la mía también.
Volcán Acatenango (130q en tour)
El tamaño del grupo no importa, quizás cuántos más sean, más fuerza se tiene, más gente
te dé ánimos... otros grupos eran bien chiquitos, en cambio el nuestro era de 28 personas.
Se asciende poco a poco en una gran pendiente hasta el primer descanso.
El segundo descanso es bien merecido, tras otra dura pendiente.
Y aunque digan que la tercera parte, y la cuarta sean más fáciles. Son igualmente
cansadas. Entre la quinta y la sexta la dificultad aumenta.
Sin embargo de la sexta a la séptima, el campo base, es prácticamente llano. Todos
llegamos arriba, algunos con porteadores de mochilas y caballos... y allí nada más llegar al
campo base, un estruendo, una explosión... el volcán de en frente, Fuego, nos recibía
entre nubes y lanzando magma.
A medida que las nubes se disipan y se hace la oscuridad, la posibilidad de ver las
explosiones, el magma estallando incrementa. Apenas se duerme, dejamos la tienda
abierta a pesar de la lluvia para así poder ver las explosiones.
Fuegos artificiales
naturales, lava deslizándose en el cono del volcán, fuego hipnotizador... una belleza
infinita.
La ascensión a las 4h30 de la mañana para ver el amanecer es un otro reto grande, con
magnificas recompensas. El volcán de Agua entre las nubes.
El cinturón de fuego se divisa a lo lejos.
El volcán de fuego despidiéndose de nosotros, con las siluetas de algunos de nuestros
compañeros de aventura.
Y una vez amanece las cosas se ven más claras, el sendero de arena volcánica.
Sólo 4 personas del grupo total no llegaron a la cima del Acatenango, se quedaron por el
camino.
Algunos consejos
No llevar más de 3 litros de agua por persona
Algo de comida extra es bien merecida: un taper de pasta
Ropa de abrigo y lluvia indispensable
Llevar linterna
Hay posibilidad de alquilar tiendas dobles, si uno quiere apartarse del grupo general
SUNKINDARKNESS