sábado, 31 de marzo de 2012

Chitrakoot


Sábado, 31/04/2012

Al llegar a la estación de Chitrakoot cogimos un auto hasta lo que es la ciudad. Al llegar alguien nos preguntó si queríamos habitación, le seguimos, vimos el cutre cuarto y optamos por seguir a un chavalillo hasta la guest house donde el trabajaba.


Preciosa panorámica de las gathes desde nuestra guest house y un hermoso cuarto con las paredes azules enmohecidas... todo un lujo. Fuimos a comer algo y luego a hacer una peregrinación de 5km por los templos dedicados mayormente a Rama un avatar de Vishnu. Se cree que en Chitrakoot se reencarnaron Vishnu, Shiva y Brahma.


El viernes vida tranquila. Lavado a mano, desayuno en el cuarto, paseo y lectura. Conocimos a un sudafricano que nos contó un poco sobre su viaje y nos puso los dientes largos con Nepal y acabamos decidiendo que después de nuestro siguiente destino cruzaremos la frontera hasta allí.


Aunque teníamos billetes de tren para un día más tarde nos iríamos esa misma madrugada hacia Varanasi.

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jueves, 29 de marzo de 2012

Allahabad


Jueves, 29/03/2012

A la llegada de Allahabad tras furmarnos un cigarrillo rodeados por decenas de personas, nos compramos billetes de tren a nuestros siguientes destinos. Cogimos de nuevo las mochilas, mucho menos pesadas desde el envío de Bombai, y un bycicle-rickshaw nos llevó a donde le pedimos.


Sucede que la guía que tengo de la India del Norte es del 2007 y está muy pero que muy desfasada. Los cuchitriles baratos son ahora hoteles de 5 estrellas a los que no alcanza nuestro presupuesto. Anduvimos por las calles de Allahabad y tras darnos cuenta que sería imposible encontrar alojamiento por esa zona, el mismo tipo que nos había traído en bici nos llevó de vuelta a la zona de la estación para al final encontrar la única habitación libre (nada barata) en todo Allahabad, por lo visto algún tipo de fiesta se celebraba y los hoteles estaban completos.

En resumen, después de 32 horas de viaje por fin teníamos una habitación cara a unos  2000Km de Hampi y no iba a dejar de aprovecharla. Me propuse no salir de esa habitación en todo el día, amortizarla y descansar todo lo que pudiese... casi lo consigo si no hubiese tenido que alimentar a mi cuerpo. Salimos a comer, después de una merecida ducha,  es `probable que ya oliésemos. Siesta, puesta al día en mis diversos proyectos y dormir.

El miércoles nos levantamos con toda la calma del mundo. Zipi desayunó en la habitación, mientras yo repartía peso entre ambas mochilas. Dejamos la habitación y de nuevo a la estación a encontrar una retiring room para las siguientes 24h y así no tener que seguir pagando el desorbitado precio del hotel. Nos instalamos en la habitación, mucho más grande y hermosa que la del hotel del día anterior, y nos fuimos a ver Allahabad.



Anduvimos hasta la tumba del antiguo emperador. Luego cogimos una bicycle hasta Sangam visitamos el Akbar´s Fort y el árbol sagrado . Dimos un paseo por donde se unen el Ganges con el Yamuna y el hambre ganó a las ganas de coger el barco para apreciar mejor las diferentes tonalidades entre ambos ríos, así que de nuevo al centro de la ciudad para acabar comiendo un panner biryani delicioso, seguidos de unos deliciosos sweet lazzi.


Nuestro tren al siguiente destino era pronto, aunque terminó llegando muy tarde. Mientras apreciamos la vida de la estación: los niños mendigando, perrillos recién nacidos, halcones en los cables eléctricos, gente durmiendo y mucha más agolpada a nuestro alrededor.  Al fin el tren a Chitrakoot llegó.


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lunes, 26 de marzo de 2012

Viajando al norte


Domingo, 26/03/2012

El rickshaw que cogimos en Hampi nos dejó en Hospet frente al autobús de Mumbai. Aposentamos nuestras posaderas en el confortable autobús y nos preparamos para el trayecto de 17 horas. Hicimos una parada para cenar.

Al llegar a Bombai, un taxista nos cogió las mochilas y nos metió directamente en su taxi. Nos dio unas vueltas tontas por la ciudad hasta por fin enfilar hacia la oficina de correos del aeropuerto. Hicimos un envió de 15 Kilos a España por unos 60€, preferimos pagar eso a andar 1 mes más cargando con ello.

Esperamos tranquilamente en el aeropuerto viendo el resumen de la formula 1 y nuestro avión salió puntualmente hacia Lucknow.

En Lucknow teníamos couch, pero estaba tan cansada que no me apetecía conocer a nadie nuevo, ni tampoco a buscar un lugar para pasar la noche, de modo que esperamos tranquilamente 7h en la estación de trenes hasta que nuestro tren hacia Allahabad salió.


Llegaríamos a la mañana siguiente tras 28 horas de rickshaws, autobuses, taxis, aviones, trenes y esperas.  Estuvo mal organizado desde un principio. Si hubiésemos sabido que cambiaríamos nuestros planes para ir a Hampi a ver a mis batalapeños, lo hubiésemos organizado de otra manera. Pero ya estamos en el norte.

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domingo, 25 de marzo de 2012

El retorno a Hampi


Domingo, 25/03/2012

Llegamos a Hampi después de 10 terribles horas de viaje. Las primeras 4h30 pasaron volando, pero aún así las últimas se me hicieron increíblemente largas.

En el guest house de siempre nada más llegar nos indicaron cual era nuestra habitación. Amanda e Eider tenían las llaves, así que tras despertarlas de la siesta y de unos merecidos abrazos polvorientos, nos duchamos y quedamos en el lounge bar para tomarnos unas birras y ponernos al día. Pasaron las horas, intercambiamos anécdotas, la cerveza corría como si no hubiese mañana... ¡volviamos a estar como queríamos!


Al día siguiente desayunamos pausadamente, alquilamos unos motos y de cabeza al lago. Disfrutamos del sol, del agua, de los bocatas de tortilla... pero faltaban las cervezas, así que expedición de Zipi y mía al bar más cercano, y por fin pudimos tomarnos unas cervezas tibias rodeados de indios en uno de mis lugares favoritos de Hampi.



Duchas por la tarde, cervezas y cenita, acompañadas por unas cuantas horas de wifi gratis. Nuevo descubrimiento: Sizzler. ¡Es quesito!

El miércoles de nuevo cabalgamos nuestras motillos vietnamitas, chapuzón en el lago  para quitarnos el calor, un cartel avisa de que hay cocodrilos en él, y paseo por los pueblos vecinos. Comimos unas dosas en un puestecillo lleno de moscas al lado de la carretera (pagamos entre los cuatro lo que nos cuesta un zumo en Hampi).

Tras pasar a reserva decidimos volver a Hampi y relajarnos jugando al chinchón. Paseo por la zona de escalada contemplando los arrozales y por las tiendecitas. Cenita relajada.



Al día siguiente, mientras las niñas y Zipi recibian una clase de yembe, yo disfruté de algo de tiempo para mí misma. Luego cruzamos a la orilla sagrada y nos dimos un paseo por las tiendecitas para acabar comprando kilos y kilos de cosas inútiles que deberemos andar cargando en nuestras ya de por si pesadas mochilas. Por la noche disfrutamos del chillout mientras componíamos una canción para nuestros amiguetes que llegarían al día siguiente.

El viernes me levanté más nerviosa que un perrillo a la llegada de su dueño. Mis amiguetes del voluntariado llegaban en unas horas, los esperamos tranquilamente en el chillout del Funcky Monkey y al verles llegar me lancé a los brazos de casi todos ellos. Enric andaba pachucho, así que le abracé con delicadeza.

Pasamos el día entre risas de chillout en chillout, de zumo de limón en zumo de limón, almacenando energía para el día siguiente que prometía ser intenso.

Nos levantamos, alquilamos unas motos las cuales tuvimos que cambiar la mitad pues estaban o pinchadas o rotas, desayunamos, encargamos algo de comida y nos dirigimos a Alegundi a la fiesta del color.


Nos tiramos polvos de tinte unos a otros, para terminar todos como picasos de colores fríos y cálidos. Cogimos de nuevo las motos y todo el mundo que se nos cruzaba flipaba en colores por nuestras tonalidades. Al lago y baño, los colores no desaparecían... terminamos el día tirados en el chillout como siempre riéndonos.



El domingo por la mañana para ir a escalar, mas Zipi cayó enfermo y me quedé preparando el equipaje con él.


Cruzamos a la orilla sagrada, comimos tranquilamente con todos y cogimos el rickshaw que nos conduciría a Hospet para empezar nuestro viaje al norte.


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lunes, 19 de marzo de 2012

Gokarna

Lunes, 19/03/2012

Llegamos a Gokarna cuando había oscurecido, anduvimos preguntando en las guest houses de la lonely planet, pero los precios eran demasiado altos para nuestro presupuesto de viaje. Se empieza a notar como se va el dinero y todavía nos quedan 2 meses de viaje.

Vishnu nos encontró en una callejuela, nos llevó de guest house en guest house hasta que dimos con una que nos satisfizo. Luego se llevo su correspondiente propina.



Nos dimos una ducha merecida después de 2 días de paliza y salimos a cenar algo, todo parecía cerrado, por lo visto a las 20h30 deben cerrar todos los locales. Tras conseguir algo de fruta me volví a la habitación y Zipi continuo buscando algo de cena. No resultó ser tan difícil como habíamos creído.

Me levanté sin energía el sábado, me quedé un rato remoloneando en la cama, fuimos a desayunar, pequeño paseo por la zona comercial y de vuelta al cuarto a descansar... Para la hora de la comida ya me sentía casi recuperada del todo, hicimos algunas compritas, paseamos de arriba abajo por Gokarna, nos tomamos unos helados. Relax.


El domingo por la mañana tras desayunar fuimos a Ohm Beach a pegarnos un chapuzón, jugar con el frishbee y pasarnos 4 horas en el chiringuito de la playa. Unas cervezas, patatitas fritas, pescaditos al horno, calamares y gambitas fritos . De postre una parota con chocolate y plátano. Tomamos 10min de so, y al agua patos. El mar traía inmensidad de cosas negras, así que decidimos que era tiempo de darnos una ducha.



A la estación de autobuses para ultimar cosas para nuestra marcha, merienda, paseo relajado y cenita. Al cuarto a preparar las mochilas cada vez más llenas de trastos inútiles para familia y amigos.

Nos levantamos a las 5h y de cabeza a la estación de autobuses. Trayecto de 9h nos esperaba para reencontrarme con mis niñas en nuestra última gran aventura juntas en India: El retorno a Hampi.

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viernes, 16 de marzo de 2012

Mangalore


Viernes, 16/03/2012

Llegamos a las 9h a Mangalore, compramos los billetes a Gokarna con las pocas rupias que nos quedaban, dejamos las mochilas en la consigna y nos dirigimos al centro a cambiar dinero y desayunar algo.


Dimos con un centro comercial que reclamó nuestra atención. A mi por tener un Spar y a Zipi por tener un KFC. Nos recorrimos todo el hypermercado viendo los productos que vendían y desayunamos unos zumos y unos trozos de pizza. Dimos vueltas de arriba a abajo por las escaleras automáticas, abusamos del aire acondicionado y comimos en el KFC. Vimos a unas chicas que no debían de haber usado unas escaleras automáticas en la vida, porque estaban acojonadas para subirse, nos miraron como lo hacíamos y nos imitaron.

De vuelta a la estación de trenes, recogimos las mochilas, fuimos a los vagones de second class de nuestro tren, encontramos unos maravillosos sitios y disfrutamos del paisaje hasta Gokarna.

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jueves, 15 de marzo de 2012

Halebid


Jueves, 15/03/2012

Desde Sravanabelagola cogimos un bus a Cahnanarayapatna y desde allí otro a Hassan. En la nueva estación de autobuses de Hassan dejamos las mochilas en la consigna y cogimos un autobús al Old Bus Stand para ir hacia Halebid.

 

La tónica general del día era de encontrarnos con muchísima gente cerrada, pero gracias a que encontramos a una niña que nos ayudo conseguimos llegar a Halebid y ver en 10 min el templo, puesto que cerraban puntualmente a las 18h45.


Nos encontramos con una pareja de Iranís bastante simpáticos, charlamos un rato en la estación de autobuses y con ganas de haber visto Belur nos volvimos a Hassan.

 En Hassan me alejé a la entrada de la estación de autobuses para fumarme un cigarrillo y un chico con camiseta amarilla y gorra me tiro de la coleta. Me indigne y le llame de todo, le hice un corte de mangas y a la que me volvía donde estaba Zipi, me di media vuelta y me fui a donde estaba el chaval para darle su tan merecida torta. Salió corriendo. Unos minutos más tarde me miraba desde el mismo lugar en el que estaba antes, Zipi salio en su busca y el chaval huyo a la carrera,casi le da caza pero menos mal que no lo hizo porque si no lo hubiera matado allí mismo.

Recogimos nuestras mochilas y a la estación de trenes. Cenamos en el andén e hicimos corrillo con unos cuantos indios que nos miraban jugar a las cartas, nos pegamos un atracón a pistachos y nueces. Los indios no sabían que eran las nueces y les dimos a probar.

Cuando llego el tren, sólo media hora más tarde de lo que debía, intentamos meternos en sleeper, teníamos billetes generales pero quizás era posible encontrar cama. Nos mandaron al manager y nos abrió el vagón de discapacitados para nosotros solos donde pudimos dormir a pierna suelta hasta Mangalore.

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Sravanabelagola

Jueves, 15/03/2012

Tuvimos que pelearnos con un rickshaw para ir a la estación de autobuses y coger el bus a Sravanabelagola. El resultado fue que nos dejo en mitad de una carretera en una parada de autobuses que llevaban a Hassan, destino al que queríamos llegar después de Sravanabelagola. Cuando el día empieza torcido de esta manera es imposible luchar, yo no me sentía con ganas de pelearme con nadie, y Zipi tampoco podía hacer elesfuerzo.

Cogimos el autobús con destino Hassan y nos paramos en una estación intermedia, para coger otro autobús a una estación intermedia y al fin, después de 3 autobuses, llegar a Sravanabelagola una hora y media más tarde de lo que subiésemos tardado con el autobús directo desde Mysore.


Cargados como íbamos con las enormes y pesadas mochilas, Zipi se propone a quedarse en la estación, tras uno de nuestros muchos intercambios de ideas. Fuimos al templo y dejamos las mochilas en la consigna, trepamos los cientos de escalones y vimos el pequeño templo con el enorme monolito: erase un hombre a un pene pegado...


Bajamos y sin poder comprarnos ni una miserable samosa, puesto que tengo la teoría de que en Karnataka no se estilan, nos dirigimos hacia Halebid.

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Mysore


Jueves, 15/03/2012 

Llendo de la fea Ooty hacia Mysore nuestro autobús atravesó el Parque Nacional de Mudumalai. Desde la carretea contemplamos al menos una decena de grupos de ciervos, así como elefantes guiados por lugareños. Más animales de los que vimos en Kumily, nos dio pena que el parque estuviese cerrado y que no pudiésemos parar como era nuestra intención inicial.

Cuando llegamos a Mysore vimos el palacio del Marajá iluminado con bellos colores y nuestro couch parecía ser de lo más enrollado. Nuestra suerte iba a cambiar, después del aburrido Fort Kochin, el feo Ooty y el Parque Mudumalai cerrado daba gusto sentir que algo no nos iba a decepcionar.

Nada más llegar cogimos un prepaid autorickshaw hasta casa de Mayukh, nuestro couch. El  caos de esta urbe era mucho menos caótico y todo parecía mucho más limpio.

Al llegar a casa de Mayukh, él y todos sus compañeros de casa nos acogieron como si fuéramos colegas de toda la vida. Resultó que todos ellos habían cursado estudios juntos y que ahora trabajan en la misma empresa, eran desarrolladores de software. Nos reímos un rato juntos por la coincidencia. El ambiente era de lo más divertido así que hasta las 2h estuvimos levantados.

Al día siguiente se fueron a trabajar nos dieron las llaves y mientras Zipi lavaba la ropa cual Dalit, yo estudiaba el itinerario a seguir cual Brahmán.


Fuimos a visitar el palacio, el precio para los extranjeros era 10 veces mayor que el de los indios, pero estaba incluida la audio guia que no pudimos coger porque no llevábamos ningún documento de identidad encima, ni suficiente cash para la fianza. Zipi intentó dejarles las gafas de sol, el móvil, las llaves de casa y la cámara de fotos todo ello valía mucho más que lo que nos pedían de fianza, pero no quisieron aceptar.... de locos.


Visitamos el impresionante palacio por dentro, las vidrieras y las pinturas eran maravillosas. Fuimos a comer al Hotel RRR un típico thali vegetariano, luego visitamos algunas manufactorías de biris e incienso, y cogimos un bus hasta el monte Chamundi para ver la puesta de sol sobre Mysore y ver el palacio iluminado. Esto segundo fue un poco complicado tuvimos que bajar 1000 escalones hasta el Nandi negro y supuestamente veríamos el palacio. No recuerdo haberlo visto, pero el Nandi era bastante bonito.


Cuando llegamos al lado del Nandi había oscurecido y teníamos que andar 2Km hasta la parada del autobús, así que con mi cara bonita paré a un hombre que iba en moto nos subimos Zipi y yo y nos acercó a la para de autobuses. Bajamos hasta el palacio, para ver el espectáculo de luces de las 19h, pero sólo los domingos es gratuito y llegábamos demasiado tarde como para verlo completo. Lo veríamos al día siguiente. Volvimos a casa y de nuevo divertida velada con nuestros anfitriones.

El miércoles salimos muy tarde de casa. Fuimos a visitar el mercado Devaraja donde se vendían flores, pilas de colores de Kumkum y verduras. Muy bonito. Y tras mucho andar decidimos que estábamos hartos de ciudad, bus a Srirangapatnam, un  pueblecito a 30min de Mysore.


Nada más llegar fuimos a comer a un restaurante y luego visitamos el templo de Sri Ranganathaswamy. Un remanso de paz comparado con los templos de las grandes urbes que habíamos visitado. Luego cogimos el bus que nos dejo en Gumbaz donde una señora, a grito pelado, nos dijo que no se podía fumar en los espacios públicos y yo le contesté que llamase a la policía. Llegamos ya de noche a Mysore ,fuimos a la entrada principal del palacio, e hicimos unas fotos al espectacular lugar. Al llegar a casa sesión de cine y a la cama.


El jueves preparamos las mochilas, nos despedimos entre risas del grupo, intercambiamos facebooks y nos fuimos hacia Sravanabelagola.


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lunes, 12 de marzo de 2012

Ooty


Lunes, 12/03/2012

A las 5h30 de la mañana nos levantamos en Mettapuyam para ir a comprar los billetes del tren a Ooty y luego nos fuimos a acostar de nuevo.

A las 6h55 estábamos de nuevo en la estación intentando conseguir un par de plazas para ir en el tren, pues nuestros billetes eran de tarifa general y en esos vagones era imposible encontrar hueco. Al final nos asignaron plazas en segunda clase. Bien ya estábamos sentados, pero en sentido contrario y en el lado de la ventanilla donde no se veía practicamente nada del divino paisaje de los Montes Nilgri. La locomotora a vapor hizo varias paradas para repostar agua, al menos en esos momentos podías apearte de la lata de anchoas y admirar algo del paisaje. El trayecto total duró unas 5 horas.

 Llegamos a Ooty, lo más feo que he visto en la India con diferencia. Intentamos encontrar algún lugar para dormir algunos días, se supone que se puede hacer senderismo por la zona, pero tan malos los hoteles y caros que no nos lo pensamos dos veces y decidimos irnos. Dos días desperdiciados en ferry, tren, bus, locomotora, bus... para nada. Me da rabia no haber ido a Varkala o Munnar, pensando que Ooty merecería la pena. Kumily, hasta ahora el sitio que más me había decepcionado por no haber podido avistar elefantes, pasa ahora a a ser un vergel, y sueño con lo que podría haber sido Munnar.

La reserva de Mudumalai que está entre Ooty y Mysore estaba cerrada, así que autobús a Mysore sin más dilación.

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domingo, 11 de marzo de 2012

Kochin

Domingo, 11/03/2012

Llegamos al Restaurante Four Seasons de Munaz, nuestro couch en Cochín. Uno de sus amigos nos acompañó hasta casa, dejamos los bártulos, ducha y salimos dispuestos a comer algo. No llevábamos más de 2 minutos andando por la calle y ya estábamos de nuevo fundidos, nos daríamos cuenta que el clima de Kochi nos atontaba.

 

Comimos en una terraza de la vía principal, los precios eran disparatadamente altos para calidad y cantidad de comida. Al terminar de comer vimos una hermosa puesta de sol entre las redes de pesca chinas y dimos un paseo por el paseo marítimo. Compramos unos dulces y nos fuimos a acostar.


El sábado nueva dosis de atontamiento nada más despertarnos. Fuimos a desayunar al Kashi Art Cafe. Precios desorbitados, pero un delicioso plato de frutas como desayuno. Dimos unos paseos por la ciudad demasiado exhaustos como para hacer fotos y disfrutarla. A medio día nos dimos un masaje ayurvédico en el que nos untaron completamente de aceite y por la tarde fuimos a ver el espectáculo de Kathakali y a cenar al restaurante de Munaz, donde nos sirvió una deliciosa pasta y una maravillosa ensalada.


 
Después de la cena, uno de los amigos de Munaz me pidió que le acompañase a dejar la moto de su padre en la casa de éste. Cogí su moto, él la de su padre, dejamos la de su padre y nos dimos un paseo por Fort Kochin. Quizás así sí encontré algo de gracia a la aburrida ciudad de Cochín . No sé donde me llevó este chico, pero de repente cruzamos un enorme puente, nos encontramos con una autovía y en ella un desfile de dioses hindúes en carrozas. Bajamos a darnos un paseo y comernos un helado, avisé a Zipi que me retrasaría un poco.  Al volver a la moto, uno de los manguitos había desaparecido, para volver a Kochin tuvimos que coger uno parecido de otra moto. Al llegar a casa estaba Zipi esperándome más enfadado que un mono en la puerta.


El domingo quizás hubiese una celebración del Holi cerca del Palacio de Mattancherry, con toda la pena de no asistir al evento si éste fuese digno de ver, cogimos el ferry a Ernakulam, un tren hacia Coimbatore y un autobús hacia Mettupalayam donde pasamos la noche y magrugamos para coger el tren de juguete que iba hacia Ooty.

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viernes, 9 de marzo de 2012

Alleppey

Viernes, 09/03/2012

Llegamos a la estación de autobuses de Kottayam, cogimos un rickshaw hacia el embarcadero, comimos en 15min un delicioso Masala Fish y abordamos el ferry hacia Alleppey. Nos quedábamos atorados entre preciosas plantas acuáticas, quizás por eso tardamos en vez de 2h30 unas 3h15 en el trayecto.


La vida en el canal por el que transitábamos era fascinante, encontrabas belleza en cada recoveco,  estaban bordeados por plantaciones de arroz verdes.

Al llegar a la vía principal, donde se terminaba el canal y se abría a grandes lagos, las casas flotantes surcaban al principio por decenas al final por centenares las aguas de Alappuzha.

Al llegar a Alleppey, Jay mi couch nos estaba esperando. Nos llevó a su guest house y nos concedió la habitación. Al ser nosotros sus invitados y el llevar un negocio nos dijo que si la alquilaba que nos tendríamos que ir a dormir a otro lado, y así pasó. En menos de 5 minutos había alquilado la preciosa habitación con vistas al mar. Otro amigo de couchsurfing nos alojaría en su guest house esa noche, al día siguiente sí dormiríamos en ese idílico lugar.


Charlamos con Jay en español, nos tomamos unas cervezas con él y encargamos algo de cena en uno de los restaurantes de sus amigos, cenamos tranquilamente, y dimos un precioso paseo por la playa de noche.


Al día siguiente, Jay nos había organizado un tour por las backwaters a precio de amigos, luego nos enteraríamos que ese precio era la mitad de lo que suele pagar la gente. Cogimos un ferry con Kunjachan y a en una hora estábamos tomándonos el rico desayuno que nos había preparado su mujer: Noodles de arroz con azúcar de coco y ralladura de coco. Nos tomamos un chai mientras Kunjachan preparaba su canoa con cuatro asientos (2 chicas francesas y nosotros) y nos fuimos a explorar los canales de su región. El remaba mientras nosotros absortos y relajados contemplábamos decenas de especies de pájaros. En las zonas donde las plantas acuáticas, que no sé como se llaman, nos dificultaban el paso Zipi ayudaba a remar. Nos bañamos en una zona 'limpia' que tenía un pequeño embarcadero desde el cual saltar. Una sensación oleosa te entraba al lanzarte al agua. Seguimos el paseo por los canales y paramos a comer en casa de un amigo de Kunjachan. La comida más rica que he probado en la India con diferencia. El premio se lo llevo la crema de mango verde, algo realmente sublime.


Cuando estábamos llegando al lugar de partida de la ruta por los canales, compramos una cerveza de coco que me recordó a sidra. Terminamos tomándonos un té negro contemplando los arrozales. Cogimos de nuevo el ferry hasta Allapuzha y la sensación de bienestar era completa.


Llegamos a Allappey y como reyes teníamos a uno de los empleados de Jay esperándonos. Nos llevó al supermercado para poder comprar así algunos ingredientes para la cena de la noche, y de vuelta al Mandala Guest House.

Pitillo y al agua patos. El mar estaba revuelto y al intentar meterme dos metros dentro el Mar Arábigo me sacó arrastras de sus aguas. Tenía arena por todos los lados de la cual creo que me deshice después de dos duchas.


Preparamos la cena: 2 tortillas de patatas, ensalada de tomate con ajito y ali-oli. Invitamos a cenar a todos los que andaban por allí y, por supuesto, no sobró nada. Música en la terraza, de esta vez sí nuestra habitación con vistas al mar, unas cervecitas... y como Shiva.


Por la mañana, desayunamos tostadas con pa amb tomaquet y unos zumos de naranja. Nos despedimos de Jay dándole mil gracias por su hospitalidad y a la estación de buses. Bus directo a Kochin.

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miércoles, 7 de marzo de 2012

Kumily - Reserva Natural de Periyar


Miércoles, 07/03/2012

Nuevo cambio de paisaje a medida que nos acercábamos a Kerala. Muchas más palmeras, mucho más verde, mucho más bosque...



A la llegada de Kumily un chaval nos propuso quedarnos en su guest house, Panthalams, el precio estaba muy bien y el sitio era divino con una preciosa vista a la reserva natural, así que decidimos quedarnos dos noches. Le pedimos que nos hiciese una lavadora, nos dimos unas duchas, nos explicó las rutas que se podían hacer por el parque nacional de Periyar y nos fuimos a comer algo. Estábamos famélico.

Encontramos un bonito restaurante con unos precios prudentes y con vistas a un grupo de búfalas que pastaban.



Al terminar de comer nos fuimos a dar un paseo para bajar la comida, así que recorrimos unos 5km hasta el monte Ottathalamettu y así contemplar Kumily y el parque de Periyar.  Las vistas no merecían mucho la pena pues todo estaba nublado, pero agradecí dar un paseo por zonas más rurales en vez de tanta calle urbanita. A la vuelta una pareja de recién casados nos dejaron en el centro y dando un tranquilo paseo fuimos a casa a cenar.


El lunes por la mañana madrugamos, a las 6h30 habíamos quedado con un chico que nos acompañaría a recoger nuestras entradas del parque, no apareció. Fuimos a la puerta del parque compramos las entradas y nos dijeron que sólo había una oficina donde podíamos reservar el paseo guiado "Natural Walk". Todos los guías ya estaban ocupados a las 7h, así que decidimos hacer otra excursión diferente el "Green Walk" a las 7h30, mas no apareció el guía. Indignados nos fuimos a la oficina central y pedimos que nos reembolsasen la entrada del parque y la excursión para así poder hacerlo al día siguiente a primera hora, a la hora en que se ven animales. No podían reembolsarnos la entrada al parque y después de mucho marear sucumbimos a lo más fácil haríamos el Natural Walk a las 10h, pero más cabreados que monos.

Subimos a un coche que iba hacia la reserva y fuimos al café a desayunar. Los monos nos contemplaban enjaulados dentro del café mientras saboreábamos nuestras tortillas.

El paseo por la selva me encantó, se respiraba una tranquilidad pasmosa. Las hojas de los árboles caían a nuestro paso. Vimos una manada de jabalíes a lo lejos, una araña cangrejo y sus crías, unas cuantas libélulas y algún que otro mono. Por supuesto, cacas inmensas de elefantes, ciervos y bisontes, pero ni rastro de ellos... habíamos perdido la buena hora para avistar animales. Nos encontramos con algunos cráneos de elefante y zarpazos de tigre en las cortezas de los árboles. Nuestro guía era de naturaleza parlanchina aunque a veces, pensaba yo para mis adentros, la naturaleza no era el tema principal, estuve bastante contenta con su conversación.


Al terminar, no hubo paseo en barquito... esos barcos ya no existían, y sólo los ruidosos y grandes con los que no avistas ni un pájaro surcaban las aguas del lago artificial. Nuestro guía no nos lo recomendó, así que subimos en un rickshaw que nos acercó a casa.

Zipi hacía horas que se encontraba mal, ya en la selva andaba con retortijones. Cayó fulminado en la cama, después de haber pasado por el baño por supuesto. Por la tarde, decidí irme a dar un paseo, no me gusta estar encerrada en casa. Pagué unos zumos que el día anterior no me habían cobrado por falta de cambio, cambié dinero y fui a un local a tomarme un pancake de coco con miel... caro en exceso y un mazacote impresionante.

Empiezo a pensar que todo lo que la Lonely Planet recomendó ha evolucionado de tal manera que ha perdido aquello por lo que fueron recomendados. Los barcos forestales del Parque Periyar sustituidos por otros más grandes y caros, los hostales tanto en Kumily y Mamallapuram han duplicado sus precios, los restaurantes debieron de ser recomendados por gente sin paladar...

Cené fruta para drenar mis venas de tanto colesterol, preparé las mochilas, puse el despertador y los All Starts con sus mates en la tele.

El despertador sonó. Zipi había estado levantándose todo la noche para ir al baño, así que decidí retardar nuestra salida de Kumily para al final tener que quedarnos un día más.

En esta región hay mil posibles planes, pero con alguien atado a la taza del váter complicado.  Me tomé el día con calma, un par de horas de internet, comida de enfermos, organización del itinerario y calendario del viaje. Da pena desperdiciar un día en una región tan bella como ésta, pero hay que hacer sacrificios.
El miércoles por la mañana, Zipi ya estaba recuperado del todo. Fuimos a la estación de autobuses y aunque nuestra idea era coger el bus a Kochi para pasar el Holi allí, al final el destino o el azar quisieron que cogiésemos el autobús a Kottayam.

El autobús lo conducía un talento sin descubrir que ganaría cualquier rally. Se supone que tardaríamos 4h en llegar a Kottayam y taradamos 3h. La gente vomitaba por las ventanillas, y yo cual niña estaba extasiada con los vaivenes que me lanzaban de la ventanilla a Zipi, de Zipi a la ventanilla.


Las plantaciones de té y especias eran apoteósicas. Cuatro gotas cayeron del cielo, la gente me pedía que cerrará la ventanilla, me negué de cuan hermoso era el paisaje.

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martes, 6 de marzo de 2012

Madurai


Domingo, 04/03/2012

Al llegar a Madurai cogimos un autobús hasta casa de Saravana, en su salón charlamos unos minutos y uno de sus hijos nos enseñó cual sería nuestro cuarto.

Me sorprendió gratamente saber que no eramos los únicos surfers en su couch. Había un chico de Malasia al que le encanta la fotografía y una pareja francesa que están rodando un documental.

Salimos a cenar los 5 juntos, intercambiamos experiencias, couchs, itinerarios... siempre intentando conseguir la máxima información posible.

A la vuelta a casa, ducha, cigarrillo y llamada a mis compis de voluntariado. Estaban casi todos reunidos. Qué risas charlando con ellos y qué ganas de verles.


Madrugamos. Saravana nos propuso una excursión por unos pueblecitos cercanos a Madurai para ir a hacer fotos. El ambiente rural me recordaba a Andra Pradesh.



No serían más de las 12h cuando llegamos a casa después de la excursión y el calor ya nos tenía completamente doblados. Tenía planeado ir a ver algunos templos, pero imposible sacar de nuevo nuestros culos a la calle en ese infierno de asfalto. Todos nuestros poros liberaban nuestro querido agua... y de repente se fue la luz. Ni ventilador, ni internet... sólo la posibilidad de quedarnos en casa o salir a abrasarnos. Nos levantamos de la siesta a las 16h15 con el tiempo pegado al culo para ir al palacio de Tirumalai Nayak.

Al llegar al palacio, nos dimos cuenta que no llevábamos demasiado dinero... lo suficiente para el rickshaw de vuelta y para una entrada al palacio. Entré en el palacio, desde luego no merecía la pena el dinero invertido... aunque he de admitir que había algunas pinturas curiosas en el techo y una sala con columnas esculpidas que eran bastante bonitas.



Andando nos dirigimos al templo de Sri Meenakshi. De todos los templos que habíamos visto hasta entonces, este con diferencia era el más bonito. Los techos recién pintados eran de vividos colores y las columnas recién restauradas tenían figuras de dragones con trompas de elefante. 


Nos dimos un paseo por el bazar cercano al templo y cogimos un rickshaw a casa. Compramos algo de fruta y cenamos tranquilamente en nuestro cuartucho después de habernos hidratado con unos ricos zumos.
Antes de que saliese el ardiente sol cogimos un autobús que nos acercaría a Kumily y a la Reserva Natural de Periyar.

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