viernes, 30 de noviembre de 2012

Bangkok

Viernes, 30/11/2012

En Pakse cogí el bus a Ubon y al llegar allí cogí otro autobús nocturno hacia Bangkok que hizo unas 10 paradas.


A la llegada a Bangkok me sentí completamente desorientada, anduve por la estación de autobuses preguntando como llegar a la estación de trenes y al final me dijeron que debía coger el autobús número 7. Al coger el autobús y decirle a la mujer que quería ir a la estación de trenes, en dos paradas me dice que me baje y me encuentro con que no estoy en la estación de autobuses sino en la de metro. En el metro me explican que en dos paradas está la estación de trenes y al llegar a la estación, ésta no es la principal sino un cruce de vías. Pregunto por el tren a Chumpon para ir a Koh Tao y me dicen que está completo, así que compro un billete para el de la noche. Se me antojó que sería un largo día en Bangkok.


Fui de nuevo al metro y pedí que me indicasen la estación del centro turístico, así que me mandaron a Siam Square haciendo un transbordo para coger el Skytrain. Allí vi un centro comercial con wifi, así que decidí emplear mi tiempo allí, simplemente conectada y poniéndome al día en mis deberes. Es entonces cuando me entero de que la escuela de buceo de Koh Tao está cerrada por vacaciones hasta el 1 de Diciembre, así que decido quedarme unos días en Bangkok para pedir las visas a Vietnam y Filipinas.

Fui andando hasta la embajada de Vietnam y allí solicité la visa. Me cobraron lo mismo que cobran en España y me dijeron que volviese en tras días. Fui a la estación de trenes a cambiar mi billete de tren para el viernes 30. Me cobraron un recargo por el cambio de dinero y me explicaron que allí se podían comprar los billetes para el autobús de Chumpon al muelle y del speedboat hasta Koh Tao y que me salía más barato comprarlo en Bangkok que en Chumpon, resultó ser cierto.

A la salida de la estación vi una oficina de información turística y un chico muy simpático me dio un mapa y me explico que debía de ver y cuando pues se acercaba el festival de Loy Krathong. Me indica la zona Th Khao San para encontrar un hostal para dormir. Pregunté un par de sitios y decidí parar en un hostal con wifi para ver si algún couchsurfer me había aceptado la petición de alojamiento.


Frankie Maurice un jugador de fútbol profesional camerunés me contactó para albergarme, pensando en lo que me había pasado en Mengla, le contesté que me parecía bien siempre y cuando no contase con que pasase nada intimo entre ambos. Me contestó que era alguien con la mente abierta y que sus referencias de couchsurfing eran buenas, eso no era una mala contestación, pero tampoco la buena. Con la mosca detrás de la oreja cojo el autobús hacia su casa.

Al llegar a su apartamento, me doy cuenta de que apenas es un cuarto de 18m2 con un cuarto de baño y una terraza y una gran cama doble. Nos vamos a cenar cerca de su casa y charlamos sobre el porqué de mi pregunta. Al final de mi estancia me confesaría que el hecho de que esté inscrito en couchsurfing es primero para encontrar a una persona especial y lo segundo por ayudar a la gente.

Volvemos a su cuarto y el se queda charlando con un amigo suyo, mientras yo me entretengo con el ordenador. A las 23h su amigo se va y me pregunta que donde quiero dormir si en la cama con él o en un colchón, le digo que si a él le ha quedado clara la situación no me importa compartir la cama.

El martes me levantó sola en el apartamento pues Frankie está entrenando, dudo entre coger mis cosas y marcharme con otro surfer o quedarme. Al final pongo una lavadora y hago un poco de vida hogareña. A las 12h aparece Frankie que me indica que transportes coger para moverme entre su casa y las zonas que me interesan visitar.

Salgo a la calle, cojo el autobús hasta el centro comercial Bankapi y allí pregunto por el muelle. Un thai muy majo me acompaña a través del centro comercial hasta el muelle y luego se va. Mucha gente es así en Tailandia.

Por el canal desfilan pequeñas chabolas, zonas de grafitis, pequeño tugurios para comer, los grandes rascacielos y al final llego el barco me deja cerca del monumento a la democracia.

Saco el mapa y poco a poco entre calles y calles donde venden incienso, budas, trajes de monje... me acerco a mi destino el Gran Palacio. A llegar son las 15h, cierran a las 16h, así que pregunto si me recomendarían más volver al día siguiente o verlo ese mismo día. Me contestan que vaya al día siguiente que tendré la posibilidad de ver al Buda con su nuevo atuendo para el invierno.

Dirigiéndome por al lado del canal hacia el Wat Arun llego al Wat Pho y decido visitarlo. Quitando el barullo de la entrada del templo donde se encuentra el Sleeping Budha el resto era un remanso de paz. Lo que más me gustó fueron las estatuas, encontré a todo el pueblo de Asterix el galo en versión china y me partí de risa.

Como al día siguiente era el festival de Loi Krathong y el chico de información me recomendó que cogiese un barco por el río decido dejar la visita del Wat Arun para otro día, así que sigo andando al lado del río, para acabar viendo el mercado de flores abarrotado de gente que se prepara para entregar flores al río y hacerse perdonar por haberlo ensuciado durante todo un año – curioso.

Sigo andando sin rumbo para caer en el mercado indio y de ahí pasar a China Town. Empieza a hacerse de noche cuando llego a la zona del Golden Mount. Doy un paseo por el mercadillo que se ha montado especialmente para el Loi Krathong intentando decidirme en que cenaría más tarde. Subo al Wat Saket con un montón más de personas y con un papelito toco al Buda para que un poco del oro que le envuelve se pegue y me lo restrego por la frente. Bajo de la Montaña Dorada tocando absolutamente todas las campanas, una de ellas para teñirla hay que usar un martillo. Me pierdo por el mercadillo y al hacer la segunda ronda tengo tanta hambre que sin pensar en que quiero me siento en el primer sitio que veo. Me sirven sopa de nudels con bolitas de tofú. Dirigiéndome a coger el autobús hacia casa me compró un trozo de pastel de chocolate soso y unos dulces de crema exquisitos.

Al llegar a casa de Frankie me encuentro una corona de flores sobre la cama, una velita en la mesa y una botella de vino. Había hecho la cena y me estaba esperando. Yo le había dicho que llegaría bastante tarde porque quería ver el mercadillo, supuse que entendería que iría cenada, pero no. Cené una segunda vez por cortesía. Bonito con tomate y espaguetis. Charlamos sobre la vida y después de dos horas me propuso salir de fiesta, le contesté que estaba cansada, él se fue con sus amigos.

 El miércoles me levanté temprano pues quería ir a visitar el Wat Phra Kaew y el Grand Palace, pero Frankie me dijo que tenía la mañana libre porque tenía un partido por la tarde y que quería prepararme el desayuno . Desayunamos, le avisé que esa noche también llegaría tarde y que iría cenada y cogí un autobús hasta la mismísima entrada del palacio.

A las 13h estaba entrando a visitar el templo de Wat Phra Kaew y me inscribí en la visita guiada gratuita de las 13h30. Di un paseo mientras haciendo algunas fotos. Al principio de la visita guiada pensé que era solo propaganda del rey de Tailandia, pero al final de la visita estaba encantada con la anciana que nos había dado un montón de información sobre la cultura tailandesa y sobre la festividad que ese día se celebraba. 


Justo al final de nuestra visita del Gran Palacio empezó a llover océanos, así que me quedé con un americano que iba en mi tour. Al principio estaba muy asocial, cansada de conocer gente nueva en cada esquina, pero enseguida hubo muy buen feeling y pasamos el resto del día juntos.

Eran las 16h cuando empezamos a andar hacia el embarcadero de enfrente del Wat Arun, nos tomamos un té y compramos nuestra ofrenda al río. Alas 16h30 estábamos cogiendo un barco de la línea naranja hasta el Ministerio de Agricultura. Dudaba de si había entendido bien al chico de la oficina de turismo porque parecía que todo estaba muerto, pero al llegar al final del recorrido vimos un gran mercado.Dimos un paseo, picamos algo ligero en la calle y a las 18h55 encendimos cada uno tres inciensos, mi vela de cumpleaños y tiramos por una rampa la base de coco adornada con flores. El Loi Krathong, en la luna llena de noviembre, es el día en que se celebra el final de la época de lluvias y el comienzo del invierno.

Corrimos hasta el muelle para coger el último ferry de las 19h y recorrimos río abajo viendo en todas partes como la gente celebraba la festividad. Nos cruzamos con varios barcos carroza con musicota.

Nos bajamos casi al final de la línea en un sitio masificado de gente, dejamos a la gente atrás para perdernos por una callecita y encontrar un restaurante chulo para cenar. Dave trabaja en la embajada de Estados Unidos en Kuala Lumpur, así que charlamos sobre Malasia.

Cogimos un taxi a su hotel, él se bajo y yo continué hacia casa de Frankie. No estaba en casa, así que tuve que pedir a un tailandés su móvil para llamarle y tardo un ratito en aparecer en su bicicleta. Había salido a tomarse algo con unos amigos, cansada me metí directa en la cama a dormir.

El jueves me levanté pronto, Frankie tampoco había ido a entrenar ese día, me fui sin hacer ruido. Cogí el barquito del canal desde el Mall Bankapi hasta Wireless Road y me dirigí a la embajada de Vietnam a recoger mi pasaporte. Pregunte de algún lugar para hacer fotocopias y me mandaron enfrente de la embajada americana, me cobraron una barbaridad por 3 hojas. Cogí un autobús hasta la embajada filipina y allí me dijeron que no necesitaba visado si me quedaba menos de un mes. ¡Bien! Cogí un autobús hasta el Democracy Monument y anduve hasta el Dusit Park para acabar viendo la la armada prácticando el desfile para el cumpleaños del rey que es a comienzos de Diciembre.


En Dusit Park, el palacio no se podía visitar pues estaban preparándolo para el cumpleaños real, sin embargo sí pude pasearme por el museo de los elefantes reales y el Vimanmek Teak Mansion. Aquí también pude “disfrutar” de la visita guiada gratuita de las 14h, merece más la pena que verlo por tu propia cuenta pues sino no aprecias que es lo que estás viendo, sin embargo la guia era una sosa.

Cogí un autobús para acabar cogiendo el barco hasta el centro comercial de Bankapi. Allí me compré una cámara digital pues la pantalla de la anterior se rompió en el mítico día de los bolos de Luang Prabang. Compré unas pizzas para cenar y unas chips para ver una peli y fui a casa de Frankie.

Frankie no había hecho nada durante todo el día y al verme llegar con la cena, salio a comprar unos refrescos al 7-Eleven. Tardo una hora en volver sin refrescos y con un par de braguitas demasiado pequeñas para mi culo y un paquete de compresas. Yo le había pedido un paracetamol pues me dolía la tripa y él a saber que pensó. Cenamos y ponemos una peli. Cuando la peli termina yo ya estoy completamente sobada y él me dice que antes de dormirme que charlemos un rato. Ahí es cuando me dice que se siente completo conmigo en su vida, que juega mejor al fútbol y es más feliz. Me pregunta que me parecería compartir mi vida con él, casarnos. Alucino. Puede ser que sea una estratajema para llevarme a la cama, o puede que quiera un visado para España, o puede que yo no entienda la cultura de un camerunés católico... qué más da. Contesto que yo no siento lo mismo, que si quiere seguimos en contacto y que si algún día nace algo entre ambos entonces sí.

El viernes me levantó sola, me preparo para ir a Koh Tao y espero un rato para ver si llega Frankie y despedirme. Alguien llama al teléfono, lo cojo, no entiendo lo que me dicen y me cuelgan. Vuelvo a ir el teléfono, me preguntan que qué hago yo allí, contestó que soy una amiga de Frankie y me preguntan que si me voy a casar con él, digo que no. A las 12h me pongo en camino y justo me lo encuentro yendo a casa con un amigo. Su amigo ha venido expresamente a conocerme, parece como si fuera su mentor. Charlamos un rato a solas y me pregunta sobre cuando volveré a Bangkok y sobre mis planes. 


Frankie quiere pasar más tiempo conmigo, así que le dejo que me acompañe al Wat Arun , sin embargo después de visitar el monumento sin disfrutar nada pues me siento incomoda, me despido. Voy a Khao San a hacer tiempo en un café conectándome a internet y el cable del cargador del ordenador deja de funcionar. ¡A ver cuando se termina este sin vivir de problemas tecnológicos! Con el ordenador sin batería y algunas horas por delante hasta mi tren, me recorro el barrio buscando un puñetero cable que me prestan en un internet café.

Camino un buen rato por Bangkok buscando el autobús hasta la estación de trenes, al llegar allí ceno en un restaurante cercano y cojo el tren hacia Chumpon que me acercará a Koh Tao.

SUNKINDARKNESS

domingo, 25 de noviembre de 2012

Plateau de Bolaven



Domingo, 25/11/2012

El autobús de Vientiane me dejó en la estación de autobuses de Pakse. Durante el trayecto conocí a Isaac de Barcelona, un chico muy majete que acababa de llegar de Indonesia. Resulta que ambos íbamos a hacer el mismo circuito, así que sin más surgió que cogiésemos un tuk-tuk al centro, que desayunásemos juntos, alquilásemos 2 motillos y nos lanzásemos a la carretera a visitar el Plateau de Bolaven acompañándonos mutuamente.

La primera parada fue para comprar una sandía con el plan de comerla en alguna de las cascadas que hay entre Pakse y Paksong. La segunda parada fue en las cascadas gemelas de Tat Fan, donde al ir a uno de los puntos panorámicos me resbale con el barro y me caí de culo. Tras recobrar la compostura, hicimos la foto de rigor y nos dimos la vuelta para coger las motillos e ir a algún sitio un poco más interesante.



En la tercera parada visitamos la cascada de Tad Yuang que resultó, a mi gusto, mucho más bonita y encima te puedes bañar. Nos comimos nuestra sandía en una zona ideal para picnic.


Paramos una cuarta vez forzosamente en Paksong, pues empezaba a llover y teníamos que elegir ruta norte asfaltada o este sin asfaltar. Tras lo que se me antojo muchísimo tiempo, empezamos a ver el sol a lejos y nos subimos a las motos en dirección norte, pues el camino este podría estar completamente embarrado. Llegué calada y fría a Tha Taeng después de 30Km bajo una lluvia que no me dejo disfrutar del paisaje y me provocaba punzante dolor en mi quemada piel de brazos y hombros. Nos tomamos un Manolo (un café bombón con leche, un tercio de cada cosa), me puse ropa de abrigo y seguimos camino hacia Sekong.


Al ver el atardecer nos paramos a hacer algunas fotos. El cielo y sus nubes son alucinantes en Laos. La carretera completamente a oscuras, con nuestras bombillas de 50 vatios que no alumbraban un pijo y un montón de personas y animales a los lados de la carretera... por fin llegamos a Sekong Hotel.

Nos fuimos a dar un paseo por la feria nocturna, quizás fueran fiestas del pueblo o quizás siempre esté ahí, quién sabe. Había puestos para tirar con carabina, explotar dardos con globos, el castillo hinchable más grande que he visto en la vida, gente apostando a los dados de los signos del zodiaco, puestecillos con juguetes, ropa, y dulces (barquillos, chocapics, golosinas... ).

Fuimos a cenar enfrente del hotel y nos cobraron una barbaridad. Como el día anterior había sido mi cumple, Isaac compró una botella de whisky de arroz llamado Lao-Lao, unas 7up y limas, y nos tomamos unos lingotazos. La charla filosófica nos acompaño durante nuestros tragos.

El viernes 23 tras una ducha y hacer la mochila, fui a cambiar dinero, al mercado a comprar fruta y el desayuno (unas tortas de maíz riquísimas) y a repostar el tanque de la moto y así luego atar mi mochila con los pulpos a la parte trasera de la moto. Nos pusimos en camino hacia Attapeu y unos 30Km antes de llegar decidimos darnos la vuelta pues la carretera era aburridísima, el paisaje monótono y no había demasiados pueblos interesantes a los laterales del camino. En Ban Bengkhua Kham tomamos el desvio a Paksong y ahí nos perdimos. Isaac se quedo atrás con sus historias y yo seguí tirando. La carretera, si se puede llamar así, estaba sin asfaltar. Los primeros 40Km se me antojaron eternos y a cada minuto luchaba conmigo misma por no darme la vuelta. En el Kilómetro 30 llegué a una cascada, ¿Nam Tok Katamtok ? Si era esa la de la foto de la Lonely Planet ahora da pena verla.


Sin embargo, no todo fue malo... de vez en cuando había trozos del camino aceptables que te permitían levantar la mirada y dislumbrar la preciosidad del paisaje. La carretera cruzaba por la mitad el Plateau de Boulaven,y en ambos lados de ella había montañas verdes. Al no haber carretera asfaltada, los pueblos eran más aldeas y todo era tan Laosiano como en Luang Namtha. El pueblo de X se me antojo auténtico, ahí había un resort con cascadas al que no entré, pero que parecen estar muy bien. Seguí camino a Paksong.

Hice una pequeña parada en Paksong para comer algo de fruta y al ver que Isaac seguía sin aparecer me fui a Tha Taeng a tomarme un Manolo. Antes de que se ocultase el sol me puse en camino hacia Tat Lo deseando encontrar algún GH por el camino, sien embargo tuve que llegar a los alrededores de Tat Lo para encontrar un sitio, así que con las manos en la masa acabé en mi destino 10min antes de que cayese un chaparrón.

En el home stay de Tat Lo era dirigido por una chica española de 25 años y su marido loasiano de 35, así que al escuchar el ridículo precio que me pedían no me lo pensé dos veces y acampé allí. La cena sencilla pero exquisita y de lo más barato que he visto en todo Laos. Tras darme una ducha me puse a charlar con un sur coreano y me lo pasé pipa.

El sábado remoloneé un poco en la cama, pero la calle del pueblo hervía actividad, así que salí a dar un paseo por las cascadas. Parecía que había trekkings en la zona y que estaban muy bien indicados, pero enseguida me di cuenta de que no era así. Al llegar a un pueblo un viejecillo me dijo que si quería que me acompañará, le dije que no. Seguí mi camino y me encontré un tractor atrancado en el barro y a una decena de mozos tratando desesperadamente de sacarlo, así que me llené de barro hasta los codos y al final conseguimos mover el cacharro. Fue entonces cuando pareció el hombrecillo con un grupo de chicos y decidí seguirles.

Dejamos atrás el camino principal por donde circulaba el tractor, para andar por medio de cultivos y zonas tropicales, y al final llegamos a otro pueblo. Desde allí se veía la cascada de Tat Soung, fuimos por el camino de la derecha hasta subir arriba del todo de la cascada. En un punto de ascensión, estaba agarrada a la corteza de un árbol que se desprendió y casi me mato. Al llegar arriba, chapuzón obligado y cuando me harté de la compañía me fui.

Hice autostop a Tat Lo con un tailandés, comí algo en casa y cogí la moto para ver los alrededores acabé recogiendo a un campesino para llevarle a su pueblo que estaba como que a 20Km, y volví a casa justo a tiempo para cubrirme de la tormenta. En mi casa empezaron a sacar cervezas, a llegar gente, entre ellos Isaac y a poner música y bailar.

Fui a otro GH para que me pasasen las fotos de la cascada los chicos de la mañana y allí hablando en francés un hombre de 68 años me enganchó por banda y me invitó a una cerveza. Charlamos durante al menos una hora y viéndole solo sin nadie con quien hablar, le dije que se viniese a mi guest house que había bastantes franceses simpáticos con quien charlar. Acabó diciéndome lo guapa que era y me preguntó si podía venirse a dormir conmigo y activar mi botón. Respetuosamente le dije que no, que no es porque fuera él, sino que no me apetecía con nadie y que seguro que tenía mucha experiencia, pero NO. Se fue.

Bailamos, tocamos la guitarra, cantamos... hasta que se acabaron las cervezas, y justo cuando parecía que todo había acabado alguien propuso ir a saltar al río. En la oscuridad de las linternas nos zambullimos en ese medio refrescante, que en vez de despejar la mente, a mi al menos me dejo a tontada y tras alguna canción más me fui a dormir la mona.


El domingo me desperté con resaca, hacía un calor sofocante. Pague la ridícula cuenta del homestay y seguí camino hacia Pakse. A unos 23Km de Tat Lo me paré en una pequeña plantación de café a desayunar cacahuetes, con plátanos y té, sin dejar de observar como tostaban el café.

Al llegar a Pakse devolví la moto y en menos de 30min estaba de camino a Tailandia.

SUNKINDARKNESS

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Vientiane

Miércoles, 21/11/2012

No nos resultó muy difícil encontrar un hostal de dormitorio compartido, barato y con desayuno incluido.


Fuimos andando hasta el Mekong, mucho más ancho que en Luang Prabang, pero mucho menos caudaloso. Anduvimos por el paseo a sus orillas, acabamos en el palacio presidencial y anduvimos por las calles sin demasiado entusiasmo.


Cenamos no lejos del mercado nocturno, pero nos cobraron una barbaridad por 4 gambas y mal cenamos. Dimos un paseo por el mercado y acabamos comprando unas cervezas en un super y haciendo botellón a orillas del Mekong. Vino a registrarnos la policía con sus AK-47, preguntando si llevábamos ganga. Nos mandaron a casa a las 23h, pero les dijimos que en 5 minutos nos íbamos y disfrutamos de media hora más sin perturbaciones.

El miércoles a las 00h02 minutos, mi primo propuso un brindis en nuestro hostal por nuestro cumpleaños, y los mensajes de felicitación empezaron a invadir mi facebook. ¡Gracias!


Tras dormir algunas horas, desayunamos y recorrimos el circuito que propone la Lonely Planet para acabar dándonos cuenta que el templo que más nos interesaba no estaba incluido. Visitamos templos, mercados, pero el Pha That Luang no estaba incluido. Acabamos orientándonos y llegando a él. Me dejo fría, no es para nada algo tan espectacular como el templo del palacio real  o el Wat Xieng Thong de Luang Prabang.


Cogimos un tuk-tuk al palacio residencial y vistamos el templo Haw Pha Kaeo, bastante bonito. Lo que más me llamo la atención fue la procesión de personas que llego, dio tres vueltas alrededor de él, entró y se fue.


Tomamos unas cervezas de despedida y Fernando, con toda la pena de mi corazón, me dejo sola. Espere pacientemente en el hostal a que mi medio de transporte a Pakse saliese.

Me han hablado de las herbal saunas baratisimas con masaje incluido de Vientiane, hubiese estado bien ir.

SUNKINDARKNESS

martes, 20 de noviembre de 2012

Vang Vieng



Martes, 20/11/2011

Llegamos a Vang Vieng algo más recuperados de la resaca de la bolera en Luang Prabang del día anterior. Cogemos un tuk-tuk hasta el puente gratuito y andamos hasta el Maylyn hostel donde alquilamos una cabañita muy cuca al lado de un riachuelo, por supuesto con su hamaca.

Salimos a pasear por Vang Vieng y acabamos reservando los kayaks que nos llevaran a Vientiane. Cenamos en un bar australiano una magnificas hamburguesa y acabamos tomando 4 cocktails de vino de arroz en un Irish Pub en el que solo pagamos la mitad de estos. De nuevo un poco borrachos volvemos a casa haciendo eses en plena oscuridad.

El domingo mañana de relax, para acabar con Fernando buscando como loco las llaves de nuestro bungalow. Al final el dueño tuvo que quitar la reja de la ventana para poder acceder al cuarto pues sólo hay un juego de llaves de cada choza.

Alquilamos dos grandes donuts, compramos unas cervezas y nos vamos a hacer el famoso tubing. Hace 3 meses cerraron todos los bares de las orillas, pues el gobierno australiano se cansó de que sus chavales desapareciesen ahogados en el río del coma etílico/drogas que se pillaban. Aún así, disfrutamos de los aguas tranquilas y rápidos del río Nam Song.

Al llegar al pueblo de nuevo, muy contentos ambos, vamos al bar Full Moon a pedir un batido especial de mushrooms. Vamos a casa a cambiarnos para ir a cenar, pero acabamos quedándonos dormidos hasta el día siguiente.


El lunes no soy persona, así que la idea de visitar las cuevas con la moto se me antoja imposible. Descansamos, nos echamos la siesta y tras la cena acabamos de nuevo en el Irish Pub. Prudentemente yo me retiro, pues al día siguiente nos toca coger los kayaks bien temprano.

El martes el fantástico regalo de mi primo me espera. Un  songthaew nos lleva hasta el río y nos embarcamos en los kayaks. Pequeños rápidos amenizan los periodos de remo, una chica se cae al río (sólo traga un poco de agua). Paramos a comer en una zona con un gran salto, y a pesar del miedito me obligo a saltar los 10m. Comemos unas deliciosas brochetas hechas por nuestro guia y algo de arroz con verduras. Continuamos hasta llegar a otro songthaew en el que nos llenamos de polvo y llegamos a Vientiane.

SUNKINDARKNESS

sábado, 17 de noviembre de 2012

Luang Prabang

Sábado, 17/11/2012

Nada más llegar a Luang Prabang buscamos hostel y una vez ya instalados, decidimos empezar el tour de los templos. Los templos que habíamos visto con anterioridad en Laos la mayor parte estaban descascarillados, o habían perdido su color con el pasado de los años bajo el cruel sol, así que fue toda una sorpresa ser sorprendida por la belleza de algunos de los templos de Luang Prabang. Wat Xieng Thong es una maravilla de templo adornado con cristales verdes y dorados.


El tiempo pasa volando en compañía, visitando templos, andando a la orilla del Mekong, viendo a los jóvenes jugar a la petanca... una tormenta de verano nos sorprende a orillas del Mekong, descarga litros de agua (ya los quisiésemos en España) y se para tras el tiempo de tomarnos una Beer Lao.

Andando por las calles voy preguntando en cada tienda de alquiler por el precio de las motos semiautomáticas, y al final damos con un tipo super simpático que nos da un precio inferior al de la mayoría.

Seguimos el tour y llegamos a la calle donde están montando el mercado nocturno, intentamos subir a la estupa de la montaña para ver el atardecer, pero no nos da tiempo, el tiempo se fue volando. Damos un paseo por el Night Market sin demasiado entusiasmo por hacer ningún shopping, acabamos en el Fresh Product Market, y damos con una pequeña callecita donde los colores y olores de la comida recién echa nos absorben. Decidimos que iremos luego a cenar.

Entramos una tienda de informática, puesto que, ¡cómo no!, el cargador del ordenador y el cable de conexión de mi disco duro externo decidieron dejar de funcionar. Nos indican un mercado no lejano al Night Market donde encuentro lo que necesito y tras una dura negociación me llevo mis nuevos repuestos.


Volvemos a la callecita a cenar. Sirvo en un plato todo lo que tiene buena pinta y cabe, cogemos un par de salchichas laosianas que nos entran por los ojos, y cenamos. La cena no está caliente y las salchichas son muy dulces, pero todo regado con nuestra bebida favorita pasa rápidamente.

Tras la cena, andamos hasta la zona de bares nocturnos y nos abstraemos conectándonos a internet un rato.



El jueves a las 5h30 en pie para ver el desfile de las almas. Filas de monjes vestidos de naranja recorren las calles pidiendo su comida diaria, la gente les da lo que puede.

Desayunamos algo y alquilamos la motillo. A las 10h ya estábamos en la cima de la cascada Tat Kuang Si dándonos un paseo. Paseo que se convierte en pesadilla, pues al haber llovido el día anterior, al poco de andar por el barro percibimos que nos andan mordiendo las sanguijuelas.
Llegamos hasta la cueva y allí nos encontramos con un montón de gente que esta haciendo un tour desde un pueblecito que está a 1h30 andando. La gente calza chanclas y pantalones cortos, ¡pobrecillos!


Volvemos a la zona de las cascadas y nos damos un merecido chapuzón en un paraíso idílico.



De la cascada Tat Kuang Si vamos hasta las cascadas de Tat Sae, quizás no tan salvajes pero espectacular también. Dentro de un resort, uno puede disfrutar de un baño mucho mejor que en Tat Kuang Si.


Llegamos de noche a Luang Prabang, devolvemos la moto y vamos a cenar unas sopas de nudels cerca del night market. Luego hacemos algunas compras en éste y a la cama a dormir pues ha sido un largo día.

El viernes nos despertamos tarde y nos dedicamos a recorrer todos los templos que aún no hemos visto y acabamos en el Palacio Real que tiene un bonito hall de recepción y basta, bueno su templo es bastante chulo. Subimos a la estupa That Chomsi a contemplar el precioso atardecer del sol sobre el Mekong.


Cenamos cerca de la zona de ambiente nocturno y vamos al Utopia a disfrutar de su ambiente nocturno. Nos tumbamos un poco en la zona de chill-out y enseguida nos encontramos con unos chicos y acabamos jugando a las cartas con ellos. Cuando cierran a las 23h no nos pensamos mucho el salir de fiesta y vamos a un garito de locales, donde la mitad son extranjeros, y luego a la bolera. No sé como nadie consigue tirar un solo bolo de lo morados que van. A las 4h acabamos en nuestra habitación para levantarnos muy perjudicados a las 7h30 y subirnos en la minivan hacia Vang Vieng.


SUNKINDARKNESS

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Nong Khiaw


Miércoles, 14/11/2012


El trayecto de Luang Namtha a Nong Khiaw no carecía de belleza, pero una vez que llevas 4h en el autobús, que aún te quedan 2h más mínimo por delante y la carretera sin asfaltar es tan mala que te entra todo el polvo del camino y lo respiras a pesar de tener las ventanas blindadas, olvidas mirar por la ventanilla y empiezas a gruñir.

El autobús nos dejo en Pak Mong y allí cogimos un songthaew hasta Nong Khiaw: Yendo en la parte trasera podíamos ver a los niños como interrumpían sus juegos para saludarnos, las motos cargadas con sacos y sacos de arroz, los pueblos con bastantes casas cimentadas, … con nostalgia recordábamos las chozas de Luang Namtha.


Al llegar a Nong Khiaw me sorprende gratamente la belleza de nuestro nuevo hogar. El río Nam Ou separa dos pueblecitos y las montañas rodean el paisaje. Veo unos bungalows a la orilla del río con hamaca, me digo que me tengo que hacer con uno de esos... y al final, tras regatear consigo lo que quiero. Un porche maravilloso, cerquita del río, con hamaca, y rodeado de arboles... un lugar maravilloso para no hacer nada.

Salimos a dar un paseo en la oscuridad, pero no había mucho por hacer así que tras mirar los menús de varios restaurantes seleccionamos el nuestro. Un local muy agradable, con precios aceptables y una comida bastante rica. Comimos varios platillos típicos de Laos: una sopa de arroz con verduras, el curry típico de Laos con cacahuetes, una sopa con carne con mucho cilantro y la ensalada de sésamo. Una niña con los mocos colgando se puso a jugar con Fernando.

El martes compramos unos billetes de barco a Muang Ngoi Neua y tras salir con una hora de retraso del muelle, empezamos a ascender el río Nam Ou. Las búfalas se bañaban y revolcaban en el barro, los pescadores lanzaban sus redes y los barquitos de turistas bajaban. Las montañas verdes se dejaban ver con cada curva, pasamos los rápidos. El paisaje era espectacular, pero yo andaba pensando que tendríamos más de lo mismo al día siguiente con las 6h de ruta en barca hasta Luang Prabang.


Muang Ngoi Neua era un pequeño lugar bastante comercial sin conexión por carretera, así que auténtico... pero turístico. Al llegar allí, preguntamos por el barco de bajada que en Nong Khiaw nos dijeron que era a las 14h, y nos dicen que no hay barco hasta las 9h30 del día siguiente. Alguna gente nos dice que nos baja a Nong Khiaw en ese mismo momento por el doble del precio de subida. No acepto y nos quedamos tomando cervezas y hablando con una alemana, que no nos dice si nacionalidad hasta 30min más tarde, de política, de la situación de España, de la UE...

Un ruido de motor corro al muelle como he hecho antes en 3 ocasiones, la barca pasa a toda velocidad y yo estoy fumando... no puedo silbar usando mis dos dedos, así que una sucesión de gritos de Nong Khiaw sale de mi garganta, grito tanto que mi garganta hace ruidos extraños al final de las palabras (pienso en India). La barca da la vuelta y nos subimos con un grupo de españoles para seguir discutiendo de la situación de España, y empieza a llover.




Con la lluvia calándonos llegamos a nuestro porche y disfrutamos de la tranquilidad y paz del lugar. Duchita y a cenar de nuevo en nuestro restaurante favorito, jugando con la nena. Ensalada de carne, algas fritas y salchichas de Laos.

El miércoles madrugamos, nos han hablado de una cueva cercana y queremos ir a visitarla antes de coger el barco a Luang Prabang. Andamos 30min, al lado de la carretera viendo a los niños pasar al colegio, al llegar a la cueva esta cerrada, así que nos colamos... una decepción de lugar.


Mientras Fernando hace su mochila, yo dejo la mía en nuestro restaurante y me acercó al muelle a por los tickets de barco a Luang Prabang. Me dicen que no tienen suficiente gente para cerrar un grupo y que me inscriba en una lista, luego pagaré dependiendo de cuanta gente coja el barco. Nos encontramos al grupo de 5 españoles del día anterior, los que nos recogieron en Muang Ngoi Neua. Nos dicen que ellos no van a coger el barco, porque lloverá, así que viendo que la gente que coge el barco son pocos, que el precio del billete es probable que sea el doble, y que los españoles tiene plazas de sobra en su minivan a Luang Prabang nos vamos con ellos tras desayunar una tortilla de patatas al estilo Lao (mucho más ricas las mías).

La cueva de Nong Khiaw no vale la pena, y si se coge el barco a Luang Prabang no recomiendo ir a Muang Ngoi Neua, no es tan bonito como se dice, y el transporte es un rollo. Pero Nong Khiaw para estar de relaz en el porche y coger el barco a Luang Prabang es perfecto.

SUNKINDARKNESS

lunes, 12 de noviembre de 2012

Luang Namtha


Lunes, 12/11/2012

El viernes crucé la frontera a Laos desde Mengla por Boten, después de 4h de viaje llegué a la estación de Luang Namtha. Allí cogí un songthaew hasta el pueblo que está como a 8Km.


Nada más llegar a Luang Namtha fui directa al guest house donde había quedado con mi primo, pregunté en recepción si le habían visto, si dormía allí, me dijeron que si le habían visto que se tomaba muchas cervezas, pero que no dormía allí. Así que me fui a dar una vuelta por los GH del pueblo para ver si encontraba donde dormiríamos... búsqueda infructuosa pues dormía en el primer hostal en el que pregunté.

De vuelta en el Manychan GH me puse a mirar el correo y a publicar en el blog, una hora más tarde oigo el derrape de una bicicleta y cuando levanto la vista allí está Fernando. Un gritito de sorpresa, me levanto apresuradamente de mi silla y corro hacia él para darle un abrazo. Nos sentamos en la mesa a tomarnos la primera de la gran sucesión de cervezas que acompañaran nuestras comidas, charlas y momentos muertos.

Tras comer algo y ponernos al día, alquilo una bici y nos vamos a dar un paseo por los alrededores. Pequeñas chocitas de madera, hechas de caña de bambú y hojas de bambú configuran un nuevo paisaje tan distinto a China. Esto es Laos pienso mirando a cada lado, viendo a gente sonriente, tranquila y relajada. Contemplando el cultivo de arroz ya amarillo y que con el paso de los días veremos ir recogiendo.


Nos equivocamos de camino con las bicis y acabamos haciendo al menos 30Km sino más, pero nos merece la pena el cansancio con el que llegamos al hostal, pues nos merecemos una cerveza más. Beer Lao estupenda cerveza embotellada en cristal (650ml). Una duchita reconfortante en la que tardo 45min, quizás la más larga que me he dado hasta ahora, y una cenita mientras cae un aguacero de espanto en la calle.


El sábado toca madrugar y alquilar motillo para ir a visitar Muang Sing. La carretera atraviesa el parque natural de Luang Namtha y deja a los lados una selva tropical en la que se intercalan pueblecitos, valles con ríos, palmeras, árboles de bambú... 2h30 de viaje en medio del paraíso.

 Atravesamos Muang Sing y no nos pareció nada especial, así que seguimos camino a la frontera con China. Luego nos enteraríamos que en el mercado se ven mujeres en los trajes tradicionales y nos dio un poco de rabia perdérnoslo. En cambio, vimos un montón de pueblecitos con la motillo e incluso nos metimos por algún camino impracticable para ella (casi nos caemos, pues estaba todo embarrado de la lluvia del día anterior), y fuimos andando metiéndonos por caminos para acabar viendo la recolección de la sabia de los árboles, piscifactorías, campos recolectados, como separan los granos de arroz y los secan...

De camino a Luang Namtha paramos a ver una cascada, así que tomamos conciencia de lo que era caminar un poco por la jungla. Me fascinaban las tonalidades verdes de los arboles con la luz del sol.


Los últimos 10 kilómetros en la carretera semi-asfaltaba se me antojaron muy largos. La noche había caído, mi visera estaba embarrada, llena de polvo, y encima tintada... pero protegía de la horda de mosquitos que se estrellaban contra nosotros buscando la luz de nuestra motillo. A la llegada tuvimos que sacudir nuestra polvorienta ropa y de cabeza a la ducha.

Fuimos a cenar al Night Market donde nos incamos un pato asado delicioso, una tira de cerdo asado y la ensalada de papaya típica de Laos (rica, picante, pero sin ganas de volver a comerla).


El domingo cogimos la misma motillo del día anterior, pues la habíamos dejado con el depósito lleno, y nos fuimos al cruce con el río Nam Ha la zona de trekkings para intentar hacer uno por nuestra cuenta, ya que se me iba de presupuesto pagar 50€ por un par de días de trekking/kayaking y dormir en un pueblecito en medio de la jungla. Según lo que tengo entendido bien merecía la pena gastar ese dinero y ojala lo hubiese podido gastar libremente.


El pueblo al lado de Nam Ha era un pueblecito precioso, pero no encontramos forma alguna de acceder al camino que vimos desde una de sus colinas, y no fuimos capaz de entender a los locales para que nos explicasen. Así que nos dimos un chapuzón en el río, comimos nuestros sandwiches de tortilla y nos dirigimos más hacia al sur para ver más pueblecitos.


Paramos en el pueblo de Palang y tras dar un paseo, vimos a unos niños con unas gafas de bucear y un arpón yendo hacia el río, decidimos seguirlos. Nos ven y echan a correr, pero más tarde uno de ellos vuelve y nos dice que le sigamos. Le contemplamos mientras pesca rodeado de libélulas y al final nos regala un pez que le devolvemos porque ellos sí los comen.

Estábamos tomándonos una cerveza cuando un chico que habla inglés nos dice que vive en el pueblo del al lado y que vayamos a visitarle, así que cogemos la moto y vamos a Nam Sing. No le encontramos, pero acabamos andando entre un paisaje increíble de arrozales y bambúes.

De vuelta hacia Luang Namtha paramos en Chaloeksouk, donde también empiezan los trekkings y podemos comprobar la diferencia entre los pueblos más ricos al tener esta carretera al lado y los que vimos el día anterior. Aún así la belleza del lugar es sorprendente.

En Luang Namtha decidimos ir a recorrer un poco las zonas que aún no habíamos visto y hacer unas fotos del atardecer en los arrozales, pero el plan se vio interrumpido cuando vimos un tractor atorado en el río, se le había llevado la corriente y a pesar de los muchos esfuerzos de los paisanos por sacarlo seguía allí con el motor sin parar. Nos remangamos los pantalones y quitamos las zapatillas y nos metemos al agua para intentar echar una mano. Ya se hacia de noche cuando nos dijeron que lo dejáramos, no entendimos si iban a traer otro camión para remorcarlo,pero allí un tractor más o menos en el campo marca la diferencia.


Empapados y fríos por el aire de la motillo llegamos al Guest House de nuevo en la oscuridad absoluta. Ducha y al night market a cenar los platillos tradicionales.

El lunes fuimos a la estación de autobuses bien prontito para comprar nuestros tickets a Nong Khiaw.

Una pena inmensa de no haber echo un trekking y no haber visto a las mujeres en el mercado de Muang Sing... pero no cambiaría nada de lo que hicimos, pues cada día era mucho mejor que el anterior y todo allí era sublime. Luang Namtha es el verdadero Laos.

SUNKINDARKNESS