lunes, 27 de febrero de 2012

Mamallapuram

Lunes, 27/02/2012

Nos bajamos de nuestro autobús aún un poco dormidos, nos sentamos tranquilamente en un bordillo y echamos un vistazo a la guía para saber hacia donde ir. Mamallapuram es muy pequeño y no tiene perdida. Al tercer guest house ya teníamos cama para pasar la noche.

Fuimos a desayunar, me sorprendió ver que los precios de las cosas eran mucho más caros que en Hampi. Después de unos zumos de naranja y unos huevos, nos encaminamos hacia la playa. Visualizamos el templo de la orilla y nos dirigimos a él. Saltamos la valla y lo visitamos. Es precioso.

De allí fuimos al templo de los 5 Rathas, se veía tan bien desde fuera que no nos hizo falta ni colarnos.

Seguimos visitando otros monumentos, estos gratuitos. En ocasiones hordas de chavales se nos agolpaban a nuestro alrededor. Cansados de tanta atención decidimos irnos a comer. Fuimos al Sea Rock al lado de la playa y nos pedimos un pescadito y gambas a la plancha, resultaron exquisitas. Zipi bebería su primera Kingfisher desde su aterrizaje. El postre nos lo tomamos en el Jamaica Village en sillas de mimbre que colgaban del techo.

Volvimos a la zona de ruinas para visitar lo que nos quedaba y ver una hermosa puesta de sol.

Fuimos al Moonracher a cenar, pedimos una cerveza y unas parotas que untamos con queso azul aderezadas por nuestras risas. Para cenar, lo mismo que lo de la mujer de al lado, y lo mismo que pedirían más tarde los de la mesa colindante. Ensalada, masala prawns y patatas fritas a las que echamos más queso azul... delicioso. Nuestra botella de Cune crianza del 2008 regaba nuestros estómagos, mientras una charla demasiado seria sobre nuestras maneras de vivir daba un carácter solemne al reencuentro. Postre en las tinieblas del Jamaica Village y a dormir la mona.

Chai con galletas para desayunar, cerrar equipajes y a Main Road a coger el bus a Pondicherry.


SUNKINDARKNESS

domingo, 26 de febrero de 2012

Chennai



Sábado, 25/02/2012

Desperté en una casa que no era la mía y le pregunté al tipo que estaba a mi lado qué hacía allí, me volví a dormir.

Anusha se levantó con nauseas, así que por la mañana decidimos quedarnos en casa tranquilamente y escondernos del ardiente sol. Los chicos fueron a comprar uvas, mientras yo me conectaba a intenet y les decía a mis batalapeños lo mucho que les echo de menos.

Anusha preparó una comida deliciosa, típica de Andra Pradesh. Dijo que no es buena cocinera y que fue sólo cuestión de suerte, pero el resultado era mejor que el de la cantina de Bathalapalli.

Nos echamos la siesta y a la que se ponía el sol cogimos un auto (rickshaw) que nos llevaría a la playa. El sábado es día vegetariano y de culto, así que acompañamos a Venkat en sus plegarias visitando un templo precioso colindante a la playa. Luego nos comimos un masala en la orilla del Indico y mojamos nuestros pies en sus cálidas aguas. Visitamos otro templo a la vuelta a casa, creo que más por lavarnos los pies y que Anusha no se enfadara que otra cosa. Salimos a cenar a un restaurante donde tenían unos lollypops de cangrejo que estaban de muerte y nos dimos un paseo por la zona de mansiones.


El domingo salí al supermercado a comprar algunos ingredientes para la sabrosa comida que íbamos a preparar a Venkat y Anusha. Preparé una ensalada de tomate con ajo (como en casa) y Zipi preparó una polimorfa 'tortilla de patatas', no tenían sartén así que tenía aspecto de revuelto, pero estaba deliciosa.

Por la tarde fuimos a dar una vuelta por un centro comercial y luego a la playa, donde jugamos al frishbee con una familia. Venkat y Zipi se dieron un chapuzón entre risas. A la vuelta a casa algo raro pasó.


Zipi: - Venkat quería beber alcohol y a Anusha no le gusta, entonces me cogió de la mano mientras le decía a Anusha y a Vero que fueran a casa, que nosotros llegaríamos en un rato. Mientras me llevaba de la mano por la calle, me dijo que quería beber ron blanco (y pillarse un buen pedo por la cara porque pagaba yo). Nos fuimos acercando hacia una zona oscura en la cuál empezaba a haber indios no muy recomendables. Llegamos a la puerta de lo que parecía un bar y al entrar me di cuenta de que era uno de los ambientes más cargados que había sentido en mi vida. Olia a sudor, a humedad, a alcohol, a vómitos... en definitiva el antro más cutre en el que entrado en mi vida. Era estrecho, con el techo bajo, poca luz, pero muy largo. Y cuanto más te adentrabas, más sofocante se convertia. El suelo estaba lleno de botellas y deduzco que de una mezcla de whisky, cerveza y meados. Dentro de lo que parecía una mini celda, había dos tipos gordos y sin dientes rodeados de decenas de cajas de alcohol. Los indios se empujaban y se peleaban para poder comprar su ración. Venkat me dijo que el quería ron blanco y, aunque es mentira porque todos sabéis que me bebo hasta el agua de los floreros, le dije que no me gustaba porque quería salir de allí. Se dio cuenta de que la situación era bastante incómoda para ambos, agachó la cabeza y salimos de allí. Sin dirigirnos apenas una palabra, caminamos hasta su casa por las lúgubres calles de Chennai y al llegar le pidió disculpas a Vero. Me devolvió las 500Rp y me dijo que las disfrutara en Pondicherry, que sentía mucho haberme llevado a ese sitio.

Ducha y salimos a cenar al mismo restaurante del día anterior. A la vuelta a casa mandé algunos emails mientras Zipi intentaba organizar una mochila con nuestro equipo de montaña, que no usaremos hasta llegar a Sikkim o Nepal, y otra de uso diario. Nos fumamos un porrillo de hierba y entre risas flipamos con la de 'movidas' que tenemos que cargar y lo complicado de organizar todo. Menos mal que a Zipi se le ocurrió abrir unos pelotazos y a las 2h de la mañana por fin conseguimos cerrar las mochilas.

A las 6h15 estábamos de pie. Recogimos las últimas cosas y cogimos un rickshaw hasta la parada de buses. Siguiente destino Mamallapuram.

SUNKINDARKNESS

viernes, 24 de febrero de 2012

Sri Kalahasti

Viernes, 24/02/2012

Amanecí a 300Km de lo que había sido mi hogar. El tren hacia Tirupati pasó con una puntualidad asombrosa, pero llegamos con dos horas de retraso. "Menos mal" -pensaba yo. Realmente estaba exhausta y necesitaba esas dos horas para recuperarme.

Sabía que la estación de autobuses no debía andar lejos, a 500m hacia algún lugar, eso decía la guía. Preguntando la encontré fácilmente. Subí el bus a Sri Kalahasti Temple y me senté en la parte de atrás. Mi mochila bloqueaba el pasillo y la gente debía saltarla para acceder al asiento de mi lado.

Cargando con una mochila que al menos pesa 15k, lejos de la RDT, lejos de mis batalapeños... me sentía desprotegida. ¡Cuan encerrados hemos estado!

Al bajarme del autobús en Sri Kalahasti, visualizaba a 500m mi destino. La gente me miraba al pasar cargada como una mula. En la entrada del templo, me hicieron descalzarme y dejar la mochila en la consigna, a cambio compré un popurrí de flores para dar como ofrenda a algún dios.


Anduve entrando de capilla en capilla, santiguandome, dejando la mente en blanco -todo en versión India por supuesto. Me encantaba ver como cada uno tenia un ritual diferente al consagrarse al dios en cuestión. Un sacerdote me cogió el popurrí y lo usó en una puja para algún dios.

Me invadía una sensación de calma, de espiritualidad, andando por el templo, observando a la gente, viéndoles rezar, ... las horas pasaron volando.


Vi un elefante dentro del templo que se dedicaba a bendecir a la gente tocándoles con la trompa la cabeza, vi un desfile de monjes precedidos por una vaca sagrada, conocí a una pareja encantadora que no se creían que soy demasiado fea en España como para encontrar marido :), comí arroz charlando con una familia...


Sobre las 13h decidí volverme a Tirupati. En el autobús me quedé dormida como un tronco y al despertarme, una pareja estaba sentada a mi lado. Charle un rato con ellos y al final nos fuimos a tomar un helado juntos a un hotel, me invitaron.

No me apetecía seguir cargando con le macuto y Tirupati no es demasiado interesante. Tirumala estaba a 25km y no me compensaba ir para volver corriendo. Así que esperé en la estación de trenes 3 horas. Estuve tirada en el anden, entre cabezadas -que no cabezazos- terminando el libro que empecé a leer hace 3 meses.


En el tren me percaté de cuan diferente era el cambio de paisaje de Andra Pradesh, mucho más desértico, con el paisaje de Tamil Nadu. Una preciosa puesta de sol me aguardaba.

Al llegar a Chennai, Venkat me recogió en la estación, fuimos en tren hasta su barrio y cogimos la moto para llegar a su casa. Tiene una casa pequeñita, pero muy confortable. Me dí una ducha, me cambié y fuimos a cenar a un restaurante por su primer aniversario de bodas.


Al llegar estaba exhausta, sin querer me quedé dormida y de repente desperté completamente desubicada con la llamada de Zipi diciéndome que ya había aterrizado.

SUNKINDARKNESS

jueves, 23 de febrero de 2012

Mi viaje por el sur de la India

Jueves, 23/02/2012

Ya está casi todo listo para emprender este nuevo viaje que me depara el destino... un mes viajando por el sur de la India, uno por el norte y luego uno por Nepal.

Partido de fútbol, ducha, cena con mis coleguitas, despedida, mochila y coche hasta la estación de Dharmavaran para esperar un buen rato a que pase el tren. Dormiré en Sleeper y me levantaré a 300Km de lo que ha sido mi hogar durante estos meses. Me daré un paseo por Srikalahasti y Tirupati, luego cogeré un tren hasta Chennai. Allí me estará esperando Vanket, el primero de mis couchs. Saldremos a cenar por su aniversario de bodas, charlaremos y antes de que me dé cuenta Zipi ya habrá llegado.


Mis batalapeños


Miércoles, 23/02/2012

Esto es un tributo a mis batalapeños. A aquellos a los que he querido muchísimo estos meses, a aquellos que han dejado huella en mi ser, a aquellos con los que me he descojonado de risa y los que tanto me han enseñado. A aquellos que son caviar hasta el infinito y mas allá. A aquellos que estamos como queremos y que la vida nos cuida. Os quiero muchísimo y siempre lo haré. Gracias por todo. ¡Nos vemos pronto! (con mi moto)


José

Brillante estrella fugaz.


Irradia un aura de positivismo que le hace destacar en la oscuridad. Sereno, tranquilo, armonioso, muy divertido, gran confidente, trabajador, ... No cambies nunca.


Ester

Bambi - Misión Imposible.

Dr. Jekyll y Mr. Hide... ¡menudo carácter! Reinvidicadora de cualquier derecho. De sincera a impolíticamente correcta en menos de 1 segundo.  Gran bebedora de cerveza y tan juerguista que apenas puedes seguirla. La impulsora del buen rollo. ¡Eres la bomba!


Fredi

Fredi the clown alias Bujarrón.

Es una pila alcalina de tranquilidad, alegría y divertimentos. Te ilumina la cara cuando coinciden las miradas. Su voz, su manera de hablar, no pasa desapercibida para nadie. Estate siempre ¡cómo quieras!


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Chusma

Chusma the rabbit.

Nada más conocerla supé que compartiríamos grandes momentos. Saca lo mejor de cada uno, nuestro niño oculto. Le encanta hacer el payaso, echarse a dormir, y por encima de todo ir asomada de cualquier bolsillo viendo el camino. ¡Te quiero!



Amanda

Rebautizada en el lago de Hampi como Mamada.

Es un ciclón. Te envuelve y te hace rotar según su estado anímico, casi siempre muy bueno... ¡alejaros si espera tener la regla! No pasa desapercibida. Es con quien más te ríes, es quien más habla, es quien más grita, es quien más... ella es la más. Es total, la locura absoluta. ¡Eres TAN guay!

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Manel

The spanish George Clooney.

Serio y a la vez tan divertido. Interesante, encantador, misterioso, entusiasta, enamorado de la vida a la que le echa un par de cojones... Parece tener una positividad infinita. No perdona una. Tan aventurero como Indiana Jones.  ¡Me encantas!



Olatz

La Valkiria.

Tan sosegada, con una sonrisa tan limpia y su manera de reírse tan sincera. Incluso demuestra humor cuando está enfadada. Siento muchísima admiración por ella. La más guapa, la más atlética, la más implicada... Ay, si yo fuera chico... ¡te chuparía un pie... toda la vida!

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Eider

El mio amore.

Divertida, con una sonrisa tan contagiosa, raro es que no te rías al estar a su lado... incluso cuando habla de cosas serias tiene un toque de humor. Siempre presente con un alma radiantemente pura. Gran confidente. ¡Patadas voladoras!

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Germán

Frodo.

Ser disperso que se pasa el día pensando en su siguiente meta, pero cuando vuelve al presente es como un niño de 14 años, a pesar de que los cuente al revés. Fácil de corromper. Te lleva de paseo por el espacio a lomos de cualquier animal exótico. ¡Eres cojonudo!


Enric

Mister abrazos o Bujarrón.

Activo, dinámico, inagotable. Me alegra el día verle llegar, siempre contento, siempre feliz, con esa sonrisa tan amplia que te envuelve y no te puede dejar indiferente. Nos desborda de positividad. Me impacta tanto su manera de vivir, su alegría, su energía... y sobre todo como la canaliza, siempre tan creativo. ¡Oel ngati kameie!


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Mikel

¡Radikal!

Responsable y currante, pero al mismo tiempo tiene guardado dentro un pequeño duende que le canta cochinadas al oído. Le toca el rol de ponernos los pies en el suelo, de frenarnos cuando nos desenfrenamos, de curarnos cuando estamos enfermos, ... ¡Tú sí que vales tío!


SUNKINDARKNESS

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lunes, 20 de febrero de 2012

Hampi Happy End

Lunes, 20/02/2012

El viernes fue la despedida de Manel. La verdad es que no fue una despedida triste, quizás sea porque yo también me voy ya o porque me estoy inmunizando, aunque mucho más probable sea que las cervezas y vodka nos hicieran estar más felices de la cuenta. Grabamos un videoclip, cantamos los grandes clásicos en karaoke y cenamos una tortilla francesa con chorizo. La verdad es que estábamos tan a gusto en Bathalapalli que nos daba pereza ir a Hampi. Sobre las 22h30 conseguimos ponernos en marcha, bajamos en camión cantando canciones con la guitarra hasta el campus okati. Allí, recenamos y dormimos un par de horas hasta tener que salir hacia la estación.

Al llegar a la estación preguntamos si habíamos avanzado en la waiting list y resultó que los billetes que teníamos eran para el tren del día anterior. Hace un mes compramos billetes para el sábado, pero hace un par de semanas decidimos irnos el viernes así que compramos otros que resultaron ser para el jueves. Allí estábamos cual pardillos preguntándonos que podíamos hacer. Compramos billetes generales, pero nos subimos en los vagones de sleeper esperando encontrar alguna cama libre. Dos horas dormimos como indigentes en el suelo del pasillo del baño, hasta que encontramos un par de camas donde echarnos de dos en dos. Al fin llegamos a Hospet riéndonos de las rupias que nos habíamos gastado, no había pasado el revisor y no usamos al final ninguno de los 3 billetes que habíamos comprado. ¡No tiene precio!


El sábado a la llegada a Hampi negociamos el precio de las habitaciones en nuestro antiguo hostal, el Funky Monkey, y nos fuimos a desayunar a la German Bakery. Nos pasamos la mañana de compras y comimos en el Laughing Budha. Intentamos alquilar unas motos para ir al lago, pero al final tuvimos que conformarnos con tomarnos unos batidos en plan tranquilo. Por la noche, después de una ducha bien merecida, me vestí con mis nuevas ropas y cenamos tan tranquilamente en el hostal. Me costó irme a la cama de lo a gusto que estaba.


El domingo nos levantamos a las 8h, desayunamos y alquilamos unas bicicletas. Fuimos al lago a darnos un chapuzón. Al llegar estábamos solos y luego fueron apareciendo indios, pillamos a uno masturbándose. A parte de eso, estuvimos como quisimos escuchando los grandes éxitos de la RDT a través de la de la mochila musical. Se nos fueron uniendo el resto de voluntarios que habían llegado ese mismo día con uno de los billetes que nosotros no habíamos usado.


Sobre las 16h llegamos a comer al Mowgli y estuvimos hasta las 17h30. Cogimos las bicis y pedaleamos hasta el Monkey Temple para ver la puesta de sol, pero estábamos la comida fue tan copiosa que al subir los centenares de escalones se nos hizo de noche y no vimos nada. Nos bendigeron y gracias a esto creo que llegamos a casa sanos y salvos sin que nos atropellase ningún coche en la negrura de la carretera.

A pesar del cansancio fuimos a tomarnos unas cervezas en el Lauging Buda hasta la 1h30, donde del techo callo una preciosa lagartija verde a mi lado que no pudo evitar asustarme.


El lunes a las 7h15 estábamos de pie para irnos a escalar. Debo decir que lo hicimos mucho más confiados y rápidos que la vez anterior. A las 11h estábamos dándonos una ducha y a las 12h30 en el otro lado del río haciendo algunas compritas. Fuimos a comer al Mango Tree donde nos sirvieron en un periquete y luego quedamos con un rickshaw en que nos diese una vuelta por los templos y nos llevase a la estación de Hospet.


Cenamos en un hotel al lado de la estación de Hospet, cogimos el tren y nos dormimos hasta Anantapur. Algunos de nosotros nos quedamos sin cama, así que Mikel y yo acabamos durmiendo juntos. Al llegar a Dharmavaran cogimos un rickshaw hasta casa donde vimos un capitulo de sexo en Nueva York y nos quedamos dormidos todos en la misma cama.

SUNKINDARKNESS

domingo, 12 de febrero de 2012

Quemando los últimos cartuchos

Domingo, 12/02/2012

Al ser mis últimos días por estos lares y dados que también son los de Olatz, los fines de semana estamos sucumbiendo a concedernos esos pequeños caprichos de volver a lugares en vez de ir a explorar otros nuevos.


El fin de semana anterior decidí volver a Puttaparthi y así buscar el disco que compré la anterior vez y que olvidé a la vuelta en el autobús. Pasamos la mañana haciendo algunas compras y acabamos comiendo en el mismo tibetano intentando descifrar cuál era el disco que tanto me había gustado en aquella ocasión. No pude decidirme y al final tuve que comprar dos. Ambiente super agradable y ameno. De vuelta compramos mucha fruta e hicimos una macedonia para la cena.


Este fin de semana volvimos a Bangalore, pero esta vez fuimos un pequeño grupo. Salimos de trabajar a las 13h, comimos y preparamos las mochilas. Eider y yo de la excitación andábamos pegando saltos de un lado para otro. A las 14h15 por fin conseguimos ponernos en marcha hacia Bangalore, haciendo una parada técnica en Dharamavaran donde nos aprovisionamos de cervezas, ron y thumbs-up (Pepsi).


Enric tuvo la genialidad de llenar un termo de los de chai con hielos y preparamos ron-cola con azúcar. Mini vasitos de chai desfilaban de la parte delantera del coche a la de atrás... y sin darnos cuenta de repente estábamos rellenando el termo. La llegada a Bangalore fue apoteósica, dos bajas se contaban en nuestras filas (por supuesto, yo era una).


Llegamos al único hotel libre de la zona. En la habitación no tardé ni dos segundos en desnudarme y meterme debajo de la ducha.

Salimos a la zona de fiesta y conocimos a un chico que nos llevaría a una discoteca. Me subí en su moto con él y de cabeza a la disco donde nos lo pasamos como críos.


Al cerrar la discoteca, sobre las 23h, conocimos a unos chicos que nos llevaron a su casa para seguir la fiesta. ¡Menuda casita tenían! Nos ofrecieron bebida y comida, cuando terminamos de esto último hicimos una bomba de humo que nos llevo derechos a nuestro hotel.

Al día siguiente desayunamos abundantemente y fuimos al mercado de pescado, ya que por Bathalapalli no se ve. Resulta que a parte de ser un mercado Muslim de pescado también vendían carnaza. Al lado de las carnicerías se agolpaban cientos de halcones esperando a que se les arrojase algún trozo de carne o que algún pardillo pasase con el paquete accesible para una rápida caza.


Más tarde compras y mucha diversión en un pequeño parque acuático llamado Fun World. Nos lo pasamos como niños pequeños tirándonos por los toboganes con donuts, donuts dobles, y lanchas... tengo varios moretones que confirman la seguridad del parque y lo bien que me lo pasé.


La vuelta a Bathalapalli fue tranquilita. Dábamos cabezadas entre anécdotas de las vidas privadas de la gente.

Al llegar la ducha nos esperaba, cenita de fruta y a la cama.

SUNKINDARKNESS

viernes, 10 de febrero de 2012

Asma Bee

Viernes, 10/02/2012

Manel me ha llevado hoy al paritorio. Quería ver un parto antes de irme y me he encontrado con cuatro seguidos en una hora.

Al ver el primero de ellos, se me han quitado las ganas de tener niños. Una ventosa estaba adherida a la cabeza del niño para poco a poco ir extrayéndole. Asma Bee, 19 años, ha tenido un precioso parto rapidísimo. El tercero de ellos ha sido en la propia cama, no había hueco en la sala habilitada para dar a luz. Al niño se le había enrollado el cordón umbilical al cuello. El cuarto fue de nuevo con ventosa y con problemas con el cordón a parte de una ligera arritmia.


Es curioso como he vivido las idas y venidas de los médicos, los sufrimientos que transmitían las madres... creo que debía tener cara de cordero degollado. Mil pensamientos se agolpaban en mi mente. Lo valiente que eran esas mujeres a pesar del miedo que sentían...

Fui a ver a los niños. Antes de llegar ya habían nacido dos (niño y niña) y yo había visto nacer a cuatro varones. ¿Qué curioso? -pensé. Los niños lloraban y no pude evitar sentir el miedo por lo que será de ellos tan indefensos fuera del útero materno.

Después de una hora allí, tuve que ir al trabajo. ¿Quién se puede ir a trabajar tan tranquilamente después de vivir esto? Me di la vuelta con un destello fugaz en mi mente. No he podido ayudar demasiado con mi labor en la fundación, al menos voy a ayudar a alguien. Voy a apadrinar al niño de Asma Bee.


Nerviosa entré de nuevo en el paritorio, sin saber como llevar acabo mi propósito. Cogí todos los datos de la cartilla de Asma y luego en el trabajo extraje el resto de la información del programa informático. He enviado un email a apadrinamiento que me contestará en una semana para decirme si puedo apadrinar al niño de Asma. Ella es de una casta intermedia y su niño puede ser candidato a apadrinamiento sólo si son realmente pobres.

Espero contar con vosotros para dar a ese niño una vida mejor.


SUNKINDARKNESS

jueves, 9 de febrero de 2012

Tripping

Jueves, 09/02/2012

No suelo escribir acerca de mis sentimientos. Quizá sí transmito lo feliz que me siento o lo frustrada que estoy en el trabajo a través de mis entradas en este blog, pero no he escrito nada cien por cien surgido de mis entrañas, y eso es lo que será esto. Lo escribo más que para vosotros, para mi misma... pero como éste es mi diario de viaje, es justo y necesario que escriba sobre ello.


Hay una sensación que me invade, creo que empezó a pasarme en Noche Buena o quizás en Hampi. No siempre está presente, pero de cuando en cuando me inunda, se expande hasta desbordarse y por si fuera poco parece que se sostiene, que tiende al infinito, que no hay manera de dominarlo, controlarlo... Sucede que me embarga un bienestar, un amor, un cariño, por todo y todos los que me rodean. Siempre hay alguien un pelín más cercano que está sentado a tu lado, quizás en un autobús, quizás en 4x4, quizás en la silla de al lado de la hamaca fumándose un cigarrillo... Y es a esa persona a quien le impacta primero todo el amor que emana de mi ser. Soy como un pequeño sol que podría irradiar de felicidad, amor, ternura, bienestar, pasión... No sé muy bien que hacer cuando sucede esto, sencillamente me quedo absorta. Áquel que esté a mi lado puede sufrir una sobredosis de empalagamiento, pero espero que a pesar de todo aquí no sea algo que desentone. Alguna vez he intentado reprimirlo, evitar que suceda, pues me avergüenza verme tan expuesta, es algo tan poco convencional, es 'inconveniente' ya que cada individuo puede reaccionar de diferentes maneras y da miedo sentirse observado como un bicho raro.

Es curioso, jamás me había pasado. Es tan sumamente sublime la sensación de paz y amor que creo haberme vuelto adicta. Me da miedo perder esos pequeños momentos, en que todo es perfecto, en los que no podría pedir más que permanecer etérea en ese punto en el que me encuentro.

No puedo concretar el porqué sucede, quizás la compañía, quizás el lugar, quizás mis hormonas, quizás un cóctel de todo...

Y podría pasarme escribiendo horas sobre ello y jamás plasmaría como es... Es mejor que cualquier droga, es mejor que cualquier polvo, es...

SUNKINDARKNESS

martes, 7 de febrero de 2012

Bukkaraya Festival

Martes, 07/02/2012

El día había comenzado con el pie izquierdo, mejor dicho yo empecé con el pie izquierdo. Me queda poco tiempo aquí, tengo muchas cosas que preparar antes de mi partida y me agobia un poco. Hacía calor y me sentía aplatanada, sin energías. Soy consciente de no haber conseguido dejar una huella palpable en el departamento de informática. Por todo ello, estaba perezosa, sin ganas de nada.


Gracias a que Manel consiguió escaparse antes del trabajo y que uno de los doctores con los que trabaja se ofreció amablemente a llevarnos hasta Bukkaraya en su coche, me animé un poco a escapar de la rutina establecida entre Anantapur y Bathalapalli. La conversión amena y ver a unos dromedarios andando por las calles de Anantapur, empezaron a cambiarme la cara larga que llevaba.


El coche nos dejó en la entrada de la ciudad, no podía avanzar más por la cantidad de gente que se agolpaba en la carretera. Rickshaws por todos lados, cañas de azúcar, puestos de pulseras, masas de gente, puesto de comida y bebidas, peluches, molinillos de viento... El ambiente era ya de por si festivo.


Abanzábamos lentamente entre una multitud de gente que nos sonreía, que nos saludaba, que nos preguntaba nuestro nombre, que se reía, que nos daba la mano, que nos tocaba... Poco a poco nos fuimos sumergiendo más y más entre ellos. Era difícil caminar el uno al lado del otro, así que a veces nos separaban decenas de metros y centenas de personas.


Intentamos subir a una azotea para ver porque la gente estaba tan agolpada en ellas, pero desistimos de encontrar un buen lugar para visualizar la panorámica de la fiesta. Al girar la esquina, la calle resulto estar semi-desértica. Avanzamos por ella contemplando que era lo que causaba tanta expectación.


Una magnifica carroza con altura de dos pisos estaba parada a unos metros, y nosotros estábamos rodeados de chavales que nos contemplaban de manera absorta, gritos de "Madame, Madame", risas y miradas... menos mal que Manel estaba a mi espalda, acojona ver a una centena de chicos babeando tan cerca.


La carroza era magnifica, había algunos hombres sobre ella rompiendo cocos y vertiendo el agua de estos sobre la multitud, bendiciendo así a todos. Nos apartaron a los lados para avanzar la carroza, los niños quedaban aplastados entre cuerpos de adultos, pero milagrosamente no hubo heridos.

Salimos del bullicio de la fiesta para internarnos en las callejuelas de Bukkaraya y por fin volver a la carretera principal para coger un rickshaw hacia Anantapur. Durante la espera toda la troupe se agolpó a nuestro alrededor. Me dieron a probar caña de azúcar, que no me hizo demasiada gracia.


Al llegar a Anantapur anduvimos Old Town hasta el barrio musulmán, donde callejeamos en el más absoluto silencio. Otra India completamente diferente a la de Bukkaraya y a la del tráfico infernal de Anatapur. Me llené de paz, cuál batería regeneré mi energía.

Nos subimos al parachoques trasero de una furgoneta y contemplamos la luna, brillaba con intensidad deslumbrante. Con este magnifico final llegamos al campus de Anantapur donde la clase de Taekwondo empezaría en breves instantes.

SUNKINDARKNESS

viernes, 3 de febrero de 2012

Sunk in Bathalapalli


                                         Viernes, 03/02/2012


Bathalapalli se encuentra en un cruce entre la carretera de Chennai y la carretera de Bangalore. Desde la creación del hospital se han abierto en los arcenes de ambas muchos puestecitos: barberías, tailors (costureros), ... Ambas zonas son muy bulliciosas, pero los decibelios que se alcanzan en el cruce son mucho mayores.

Antes de la existencia del hospital, Bathalapalli, éste era un pueblecito pequeño. Hoy en día sigue ahí, sólo que los puestos lo tapan. Dos veces me he sumergido en el corazón de Bathalapalli y han sido dos experiencias maravillosas.


La primera vez fue con Ester en noviembre, se celebraba un festival de música musulmana. En el cruce la vida era normal y corriente, no había signos del festival por ningún lado. Cuando íbamos a volver al hospital, dimos con un chico con un tambor, decidimos seguirle y explorar un poco.


Nos encontramos unas callecitas preciosas y, a medida que profundizábamos más, empezamos a oír los tambores cada vez con mayor intensidad. Al llegar a la plaza vimos agolpados a muchísimas personas, nos pusimos cerca de las mujeres. Nos habían avisado de que los hombres podían ir bebidos y sólo hacía un día que me había pasado lo del autobús, así que estaba reticente a los hombres. Tengo suerte de tener mi estatura, porque al ser los indios bastante bajitos pude disfrutar del espectáculo sin problemas. Se estaban quemando escombros en el centro de la plaza, había un grupo de hombres bailando ritmos trivales y se izaban cuál estandartes figurillas de dioses engalanados con guirnaldas de flores.

La gente estaba encantada con nuestra presencia. El padre de una niña preciosa nos propusó subir a las azoteas para ver el espectáculo desde arriba. No nos lo pensamos dos veces y desde un balcón con su familia disfrutamos del espectáculo. Un poco más tarde, subimos a la azotea a través de una escalerilla infernal y admiramos la panorámica de Bathalapalli... era cuál hormiguero, un hervidero de gente que jamás olvidaré.

 

La segunda vez que me he sumergido por las mismas zonas por las que fui con Ester, mucho más tranquilas sin el festival, ha sido con Manel mi actual compi de piso. Nada más meternos por las callejuelas, un grupo de niños empezó a seguirnos indicándonos todos los templos que nos encontrábamos a nuestro paso, al menos seis. Fue un agradable paseo en el que nos fuimos encontrando familias agolpadas en sus porches, vacas en absolutamente todas las esquinas, chavales jugando al cricket, escombros, niños y más niños...



Al final de nuestro recorrido estábamos rodeados por al menos una cincuentena de críos. Me arañaron, me cogían de las manos todos y no me soltaban. Traté con toda mi fuerza de soltar mi mano, al final lo conseguí mo sin esfuerzo... volvimos a casa impactados.

SUNKINDARKNESS